Curiosidades e historia de la cuaresma y la Semana Santa lagunera: Jaky Romero precursor de la Semana Santa en La Cuesta (II). Por Julio Torres

La danza como profesión y afición

También fue un gran bailarín y coreógrafo. Su gusto y buen hacer en el mundo de la danza y el espectáculo pronto lo llevarían a integrarse en el cuerpo de baile de la agrupación coreográfica Los Bohemios, del Carnaval de Santa Cruz de Tenerife, después en Los Rumberos, Los Cariocas y Danzarines Canarios, que dirigió. En su última etapa, desde 19859, diseñó brillantes teatralizaciones coreográficas para Sentir Canario, que Barreto Vargas describió como “un enorme disfraz en movimiento”10. Sin duda todo un logro para quienes José Tamayo11 calificó como “un grupo amateur muy profesional”.

El alma de Sentir Canario era Jaky Romero, el único profesional de los 37 miembros que el grupo tenía entonces y que “supuso toda una revolución y una novedad dentro de las agrupaciones de la fiesta”12. Jaky co-fundó el grupo y comenzó sus ensayos en La Cuesta -en los locales del antiguo tranvía, cedidos por el ayuntamiento lagunero para ese menester-, con el objetivo plasmar su personalidad y sus ideas, tanto en el baile como en el vestuario.

Entre sus diseños y coreografías se cuentan: “Las mil y una noches”, “Hagan juego”, “Sangre y arena”, “Luces y sombras de Tailandia”, “África”, “Futuro”… Con Jaky al frente de los diseños y coreografías, Sentir Canario ganó siempre el primer premio de agrupaciones coreográficas, cuando tales concursos se celebraban.

Como homenaje tras su fallecimiento, en los carnavales de 1996, Sentir Canario lució la fantasía “Sueño de un artista”, diseñando un espectáculo cuya parte central estuvo dedicada a su co-fundador.

Alcanzó Jaky cotas aún más altas como escenógrafo, colaborando en el diseño de las primeras oberturas de la Gala de Elección de la Reina del Carnaval de Santa Cruz de Tenerife. Como “un coreógrafo y un gran maestro, con un gran sentido de la música, del espectáculo y de su profesión” lo recuerda Jaime Azpilicueta13, el exitoso director de teatro español, que dirigió durante varios años las galas del carnaval tinerfeño cuando mudaron a su concepción actual.

Imborrable en nuestras retinas aquel Tutankamón que representara Jaky Romero, mientras lo portaban en unas parihuelas a modo de silla gestatoria, durante la majestuosa gala del Carnaval de Santa Cruz de Tenerife de 1989, el tercero que era “tematizado”, en esta ocasión con el lema “Egipto Milenario”.

En Tenerife, Jaky Romero debutó en la sala de fiestas “La Rosaleda” (en la Cuesta Piedra, justo en la curva de ILTESA), que, junto al “Riga” y al “Copacabana”, eran los cabarets más importantes del Tenerife de los años cincuenta. En los años setenta dirigió el ballet de “La Carocola”, en La Cuesta. Este ambiente supuso también el nexo del diseñador Justo Gutiérrez con el mundo del Carnaval: un día se encontró con Jaky Romero, que le encargó vestuario para las vedettes de aquel cabaret; de ahí, se atrevió a hacer los tocados para la comparsa Los Cariocas.

Posteriormente, Jaky fundó su propio cuadro flamenco que, cuentan, era “soberbio y de gran calidad”. Asimismo, dio clases de folclore andaluz en diferentes sociedades, como el Orfeón “La Paz” de La Laguna, la sede de Sentir Canario, en el barrio de La Salud, o la Casa de Andalucía, en la lagunera calle Juan de Vera, entre otras.

Carlos de la Fuente, antes de ser bailarín de Lina Morgan, María José Cantudo, Rosa Valenty o Neus Asensi, entre otras, militó como componente de la comparsa Danzarines Canarios, donde se puso a las órdenes de Jaky Romero. Recuerda que “nos inculcó disciplina.

¡Me acuerdo de la vara de Jaky!”.

Quienes lo conocieron siempre destacaron su elegancia como forma de vida y de ser. «Su forma de moverse y sentarse, con delicadeza, confirmaban su condición de bailarín”. Bajo sus ademanes pausados era todo vitalidad, “brillando el entusiasmo en sus ojos”. Tenía un gran “don de gentes” que “sabía convencer, dinamizar, involucrar a la gente”.

Sus alumnos lo describen como “bastante receptivo y bastante agradable”, aunque, no nos engañemos, no dejaba pasar una. “En sus clases de sevillanas era respetado y muy querido, sabía mandar sin crear distanciamiento”. Se sentía canario, “de hecho decidió hacer su vida aquí”.

También te podría gustar...