Curiosidades e historia de la Cuaresma y la Semana Santa lagunera: Del Viernes de Lázaro al Domingo V de Pasión

Del Viernes de Lázaro al Domingo V de Pasión, “viacrucis” de huevos duros y vino del país

Cada Viernes de Lázaro, dentro de la Cuaresma lagunera, se mantiene viva una tradición que ha perdurado a lo largo del tiempo: la costumbre de comer huevos duros y beber vino del país.

Desde ese Viernes de Lázaro hasta el Domingo V de Pasión, en muchas cocinas de La Laguna —y especialmente en las de los vecinos del barrio que lleva el nombre del Santo— se preparan las tradicionales arvejas compuestas con huevos duros. Este plato se ha convertido en uno de los sabores más representativos de estas fechas, situándose entre la tradición popular y la fe cristiana de los laguneros.

Como cada año, los visitantes que acuden a la ermita, ya sea este viernes o el próximo domingo, realizan sus ofrendas y elevan sus oraciones en agradecimiento por las gracias recibidas —especialmente en el ámbito de la salud— o simplemente para pedir por el bienestar de sus familias. Y, como manda la costumbre, aprovechan para degustar un huevo duro que, por San Lázaro, sabe distinto. Sin duda, sabe a tradición lagunera.

No resulta extraño que en una ciudad como La Laguna se conserven este tipo de prácticas. En cierta ocasión, el insigne poeta Manuel Verdugo describió la ciudad como “ciudad de los conventos y las huertas”. Esta definición explica en buena medida una gastronomía profundamente ligada tanto a la religiosidad como a los productos de la tierra.

Durante la Cuaresma, vivida históricamente con austeridad, proliferan recetas en las que la carne está ausente y cobran protagonismo los productos de las huertas y de la costa. Así, entre el Viernes de Lázaro y el Domingo V de Cuaresma, las mesas laguneras se llenan de platos sencillos pero cargados de significado, como las ya mencionadas arvejas compuestas.

Y, cómo no, en este particular viacrucis culinario también tiene su lugar el tinto del norte de la isla, fiel acompañante de estas jornadas. Por si alguien interpretara estas líneas como una invitación a quebrantar el ayuno y la abstinencia, valga recordar otra copla de Manuel Verdugo:

“No critiques, no censures,
que si empiezas a beber,
de tanto beber te mueres
y muerto bebes también”.

También te podría gustar...