Con motivo de las fiestas de San Antonio Abad conocemos la Matanza de Acentejo: La Casa de Don Miguel y Familia Febles Oliva y la Casa de Doña Sixta

Casa de Doña Sixta

La Casa Doña Sixta es uno de los inmuebles más emblemáticos y populares de La Matanza de Acentejo, un espacio que con el paso del tiempo se ha convertido en uno de los iconos que arquitectónicamente hablando representan al pueblo. Se trata de una infraestructura cuya condición múltiple –vivienda, bodega, cuadra, jardín, etc.- determina también los diferentes estilos arquitectónicos que se pueden encontrar en el conjunto, ligados directamente a su dilata historia y a la consiguiente adaptación a los nuevos usos y necesidades que ha sufrido a lo largo del tiempo la edificación original. Por ello es comprensible encontrar arquitectura tradicional canaria junto a añadidos posteriores que evidencian la evolución del mismo, paralela a la propia evolución de La Matanza de Acentejo y su población. Aunque la edificación original procede del siglo XVIII, el nombre lo adquiere de su última propietaria, Doña Sixta, una mujer de marcada religiosidad y buena posición económica cuya memoria perdura en el municipio por la sensibilidad y atención que siempre dispensó a los menos favorecidos. Cuentan los vecinos de mayor edad que la propietaria desempeñaba una importante labor de beneficencia, dando trabajo y sobre todo comida a las personas que en aquellos duros tiempos pasaban necesidades. Tras su fallecimiento la casa, huertos, bodegas e instalaciones anexas pasaron a propiedad de sus herederos, que la habitaban por pequeñas temporadas pasando con el paso de los años a cerrarse, lo que supuso que entrara en un estado de abandono hasta su adquisición por el Ayuntamiento. El conjunto alcanza los 3.000 m2 y la superficie edificada ronda los 750 m2. Su balconada latera, la elaborada techumbre de madera, así como la plazoleta, el lagar y el aljibe, son algunos de sus elementos más destacados.

Casa de Don Miguel y Familia Febles Oliva

El Ayuntamiento de La Matanza de Acentejo adquirió en 2008 para garantizar su preservación en el patrimonio arquitectónico municipal, este inmueble de corte tradicional canario, cuya historia, céntrica ubicación y grado de conservación, lo convierten en un elemento a proteger y potenciar con un gran potencial en el marco de la promoción turística y los usos culturales. Con dos plantas y patio trasero, el inmueble perteneció a la familia Febles Oliva conservando el nombre de su último propietario, contando con una localización privilegiada junto a la iglesia y plaza de El Salvador. Su restauración y la remodelación del entorno han contribuido integrarla en una de las estampas más representativas de La Matanza.

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