Campus América: un puente entre dos orillas. Por Juan Pedro Rivero González

Hay ciudades que se explican por sus fronteras y otras que encuentran su identidad en los caminos que las comunican con el mundo. San Cristóbal de La Laguna pertenece a estas últimas. Su historia, su universidad y su vocación cultural están profundamente vinculadas al Atlántico. Del 19 al 30 de octubre, la Universidad de La Laguna celebra una nueva edición de Campus América, convirtiendo nuestra ciudad en lugar de .

Chile ocupa en esta ocasión un lugar especial como país invitado. La iniciativa permite descubrir afinidades entre territorios distantes, pero vinculados por experiencias históricas, culturales y humanas. Canarias ha sido durante siglos un territorio de encuentros y despedidas, de emigración y acogida. Campus América nos recuerda que el océano, lejos de ser únicamente una distancia geográfica, puede convertirse en un espacio de comunicación, cooperación y enriquecimiento mutuo.

La diversidad de seminarios, conferencias y actividades constituye una de las grandes riquezas del encuentro. Ciencia, educación, cultura, tecnología y pensamiento dialogan sobre cuestiones que afectan a nuestra sociedad. La realidad no está dividida en departamentos académicos, aunque necesitemos organizarlos para estudiarla. Los grandes problemas contemporáneos requieren una mirada interdisciplinar capaz de integrar conocimientos, comprender su complejidad y orientar responsablemente nuestras acciones.

Internacionalizar la universidad significa mucho más que establecer convenios o promover intercambios académicos. Supone aprender a pensar con otros, contrastar experiencias, superar prejuicios y descubrir horizontes compartidos. La universidad cumple plenamente su misión cuando transforma el conocimiento en una oportunidad de encuentro y servicio. Campus América expresa esta vocación universal desde una institución profundamente arraigada en la historia y la sociedad canaria.

Resulta igualmente importante que estas iniciativas trasciendan los espacios universitarios y alcancen la vida cultural de La Laguna. La universidad y la ciudad no deberían caminar por separado. Una ciudad universitaria se enriquece cuando sus calles, instituciones y ciudadanos participan de la creación y difusión del conocimiento. Nuestro patrimonio histórico encuentra así nuevas posibilidades de proyectarse hacia el futuro.

Entre las propuestas educativas figura el seminario El velero de cristal, que explora el descubrimiento de los valores mediante el diálogo entre el arte, la literatura y la cristalografía. Su planteamiento recuerda que educar no consiste solamente en transmitir información, sino en despertar la curiosidad, cultivar el asombro y favorecer el encuentro con la realidad. El conocimiento alcanza su mayor fecundidad cuando contribuye a formar personas capaces de pensar, convivir y actuar responsablemente.

El verdadero éxito de Campus América no debería medirse únicamente por el número de participantes o actividades, sino por las relaciones que permanezcan, las investigaciones que comiencen y las oportunidades que se abran para nuestros estudiantes. La Laguna posee una extraordinaria tradición universitaria y una reconocida vocación atlántica. Ambas constituyen una oportunidad y una responsabilidad. Porque el Atlántico, contemplado desde la ciencia, la cultura y la amistad entre los pueblos, deja de ser una distancia que separa para convertirse en un horizonte que nos une.

También te podría gustar...