Asesinato y suicidio en la “Cueva del Diablo” de la montaña de San Roque (II)

El lugar de los hechos se sitúa en una ciudad histórica, San Cristóbal de La Laguna

La ciudad de La Laguna es sin duda alguna, la población de la isla que posee mayor número de lugares poéticos, propicios al ensueño y a la meditación, como San Diego del Monte, que representa la tradición y el encanto que nos legara el místico Fray Juan de Jesús. Otro de estos lugares es San Roque de la ladera, en cuya meseta se yergue una pequeña ermita en la que cada mes de agosto se celebran cultos en honor del santo abogado de la peste.

Bello y sugestivo lugar es el del Santo de la Montaña, de evocación y de misterio, por el cual se dice que vaga aún el espíritu, rebelde a toda esclavitud, de Tinguaro, muerto hace, 525 años en un triste amanecer del mes de noviembre de 1495, a manos de Pedro Martín Buendía.

De esta ermita muy poco podemos decir, como no sea que la edificación de la misma pertenece al siglo XVII. Año 1603. En la indicada fecha, por el Cabildo de la Isla, se ordenó se hicieran rogativas y procesión a san Roque, para que por la intercesión del santo cesaran las calamidades que azotaban a la zona de La Laguna.

La ermita ha sufrido dos serios reveses, el primero en el año de 1776, cuando el terrible huracán que devastó Tenerife la derrumbó totalmente; el otro en 1820, cuando la derruyó en parte el ciclón que asoló la Isla, ocasionando gran número de víctimas.

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