Antiguas visitas de la Virgen de Candelaria a La Laguna otrora capital de la Isla (y III). Por José Rodríguez Moure

En varias actas del «Libro 1° de Acuerdos del Cabildo de Tenerife» se alude al «paso o camino de Candelaria»; veámos algunas de estas citas entre los años 1497-1507:

…que críen en el barranco donde tiene Guillén las cuevas e que hayan por vereda el camino mismo hasta subir al drago e que pasado el Camino de Santa María de Candelaria tomen…»

(ACUERDO 208) «…los de Anaga e sus términos y Tegueste y Tacoronte fasta el paso de la Candelaria que todos sean obligados a venir encima de La Laguna…»

(ACUERDO 773) «…por manera que toda la paja e pasto de Heneto quede para las reses vacunas e que entren desde las cuevas de Alonso de las Fijas, que son en el barranco de Tinzar e desde allí por el camino de Candelaria a dar a esta Villa e desde esta Villa por el lomo adelante a dar a Tahodio…»

(ACUERDO 746) Así puesto que la primera cita es de 1497 y ya por entonces existía el camino, hemos de suponer que el mismo era usado por los guanches para la trashumancia de sus ganados de sur a norte y viceversa.

El trayecto duraba dos largas jornadas, por lo que tanto los romeros como los encargados de trasladar la Imagen, necesitaban un lugar para descansar, reponerse de las fatigas del viaje y protegerse de las inclemencias del tiempo. De este modo nació la Ermita de Nuestra Señora del Rosario, situada a la mitad del camino. Es una de las muchas que por su sencillez refleja los primeros momentos de la sociedad cristiana en Tenerife, siendo, quizá, una de las más antiguas. Por sus características se asemeja a las de San Juan o San Benito de La Laguna.

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