ADIÓS A LA ROMERIA REGIONAL DE SAN BENITO ABAD (III). Por: “Las cosas por su nombre” (A modo de recordatorio: Publicado el 1 de julio de 2016)

La Romería Regional de San Benito Abad patrimonio de todos los laguneros. En el vídeo de 1952, en plena posguerra, sin un duro y con una cartilla de racionamiento, se  representa con orgullo la tradición. Una sociedad sin dinero ni medios, pero con ganas de hacer las cosas bienn ¿Es tan dificil?

El recorte de la Romería ¡Tremendo disparate!

Como podremos comprobar, la Romería fue llevada en 1947 de la mano de todos los laguneros entusiastas de las fiestas del Cristo, para así crear otra fiesta grande para la Ciudad. El apoyo de instituciones tales como el Casino de La Laguna, el Orfeón la Paz, la Universidad de La Laguna o el Ateneo de La Laguna y con la colaboración del Hotel Aguere y el Teatro Leal lograron crear una Romería de carácter Regional, única en Canarias.

Es un error hablar de las fiestas del barrio  ¿Qué barrio? ¿Qué ombliguismo es este? ¡Cómo se puede empequeñecer lo que tantos años y esfuerzo ha costado a varias generaciones de laguneros y laguneras! ¡No! La romería no es  sólo de los vecinos del barrio, como creen algunos. “Argunos” que en su ignorancia atentan contra la Historia, atentan contra la Romería y contra lo lagunero. ¿A casos el barrio de San Benito se encuentra a kilómetros de la Concepción? No tienen argumentos, sólo les mueve un interés político u otros inconfesables…

Para los neófitos/as un cursillo acelerado para saber gobernar La Laguna:

Hombres y mujeres que merecen un respeto a su memoria:

Ricardo González, abanderado del Orfeón La Paz y de la Romería Regional más de cuarenta años, vecino de la calle de Tabares de Cala.

Juan Marrero, perito agrónomo, director del coro de la Concepción de La Laguna, vecino de la Concepción y organizador de la Función Pontifical en la Iglesia de la Concepción antes de la salida de la MAYOR y más importante demostración romera del Archipiélago.

Manuel González, fabricante de los famosos rosquetes laguneros con ralladura de limón, vecino de San Benito y lagunero de pro.

Maestro Juan Hernández (conocido como Juan Pitera) fue uno de los laguneros colaboradores más entusiastas de la Banda Municipal de Música de La Laguna, así como de todo lo que se celebraba en la Ciudad. Sus carretas permanecen en las retinas de muchos laguneros y laguneras de corazón, vecino de la calle Viana.

Isidro Gutiérrez, agricultor ganadero de la calle Maya-Carretas, abanderado del gremio de labradores y presidente de aquellas romerías gloriosas (parroquia de la Concepción).

Juan Reboso, funcionario municipal y secretario incansable de los jurados de todo tipo de concursos.

Cipriano Hernández, comerciante y vecino de la Concepción, otro entusiasta de lo lagunero.

Mónico González, comerciante de la calle Herradores y presidente de la Romería durante años.

Florencio Manuel González, hermano de Mónico y gran valedor de la Romería…siempre con sus invitados de Gran Canaria en el balcón de su casa de La Carrera… si levantará la cabeza.

Enrique Martín (Kike), codirector y fundador de «Los Sabandeños», gran colaborador de las fiestas laguneras, vecino de la calle Herradores. Seguro que montaría una romería por La Carrera cantando aquello de:

San Benito bendito
que se dejen de boberías,
manda al Alcalde al carajo
y subamos por La Carrera
con la Romería

Algo similar le cantó en las puertas del Obispado a Franco Cascón, cuando intentó meter mano en la Romería, además de ponerle unas hermosas maletas en la puerta… ¿Dónde estarán?

Doña Luisa Machado, maestra de escuela, una de las mujeres más adelantadas a su tiempo, una mujer destacada en un mundo de hombres, cofundadora del Orfeón La Paz. Doña Luisa fue toda una institución lagunera, vecina de la calle Juan de Vera y gran valedora de LA ROMERÍA. Nunca faltó encaramada en lo alto de la carreta del trigo con Mateo Cumbrero de bueyero, también en sus carretas vendiendo turrones u homenajeando a eso inmensos corazones de Tejina -que alguien le toque los corazones o le intente organizar los itinerarios a ese envidiable pueblo de Tejina ¡Coño!

Luis Ramos compartió con su hermano Jesús su amor por La Laguna. Con su timplillo fue el alma mater de una parranda denominada «La parranda de Don Luis», de ésta nacerían más tarde «Los Sabandeños». El primero en decorar la fachada de los Almacenes Ramos para la Romería, fue el creador de la ofrenda de flores y productos del campo con la que ésta se abría, además de ser un lagunero que participó con la Batería de Montaña en la guerra de África en 1921.

Para tocar y alterar el patrimonio inmaterial que supone para la Ciudad la Romería Regional de San Benito Abad, no se puede hacer desde la indocumentación y el capricho del «nuevo»…Respeto a la tradiciones y a La Laguna. Cuidado con esos que tienen tanto afán de protagonismo, que tienen más letras en el título del colectivo que miembros en la realidad.

ADIÓS A LA ROMERIA REGIONAL DE SAN BENITO ABAD (y IV). Por: “Las cosas por su nombre” (A modo de recordatorio: Publicado el 2 de julio de 2016)

Para cargarse la Romeria necesitan a Los tontos útiles

El viernes 18 de octubre de 2013 podíamos leer en La Laguna Ahora:

«Nace una nueva Asociación Cultural y Recreativa ‘Amigos y Romeros de San Benito’

La concejal de Fiestas, Cruci Díaz, recibió esta mañana a los miembros de la nueva Asociación Cultural y Recreativa Amigos y Romeros de San Benito, una entidad que nace con el objetivo de relanzar la Romería Regional de San Benito Abad y rescatar las tradiciones que en torno a esta manifestación popular se han celebrado desde antaño.

Fernando Hernández, Luis Hormiga y Jorge García, que fueron recibidos también por el alcalde de La Laguna, Fernando Clavijo, son los miembros de esta nueva entidad y se reunirán con la concejal los terceros lunes de cada mes para establecer una línea conjunta de colaboración».

Cada lunes, desde el 18 de octubre de 2013, serían 31 lunes desde aquella fecha hasta la actualidad, y esos días sólo han servido para llegar a:

1) Sacar los actos más importantes y de renombre, como las elecciones de romeras, del Teatro Leal a la fría plaza de la Concepción.

2) Sacar el pregón del salón noble o de plenos del Ayuntamiento a la fría y ventosa – en esta época- plaza de la Concepción.

3) Reventar el recorrido histórico de la Romería Regional de San Benito Abad, que este año coumple su 70 edición, además de pretender trasladarla al sábado por la tarde, al estilo de Arafo. Será que a alguién le gustaba esa fecha, por próximidad.

Estas cosa pasan cuando se crean Asociaciones ad hoc, para que sirvan de muletilla para hacer y practicar el «ordeno y mando». Como diría chó Juan, el «alcade de Las Mercedes, en su Bando: “Yo, Juan Padrón, ‘jago’ escribir este bando pa’ que todo el pueblo sepa que soy el que ordeno y mando”.

Para mí, que observo el devenir lagunero, y que he recibido insultos por parte de algún desgraciado miembro de esa cosa, son «Los tontos útiles» que en la defensa de una «alta causa» mutan a lisonjeros y serviles hasta el extremo de perder su dignidad.

Está claro. «Aquél que ignora la verdad es un iluso, pero quien conociéndola la llama mentira es todo un delincuente». Así pensaba Bertold Brecht. Éstos, entre ellos algunos con intereses inconfesables o políticos, hacen de tripas corazón y dejan que se carguen el patrimonio inmaterial de la Ciudad Patrimonio de la Humanidad de Canarias.

Estos lumbreras no saben o no quieren saber que el tonto útil no es una figura nueva, sino que su utilización viene de muy antiguo. Quizá adquirió mayor protagonismo y acuñó sello de distinción en tiempos de Lenin, cuando con la creación de los grupos de seguidores que compartían las ideas del partido, pero no los inconvenientes de la militancia partidaria, ya que sin ser comunistas e, inclusive, discrepando en algunos sentidos de los camaradas, tenían las mismas posiciones que ellos ante la mayoría de los problemas, y todo ello porque eran honestos y así lo reconocía el propio partido, estos simpatizantes entendía el partido que eran tomados como ejemplo palpable de la fuerza de la verdad, en fin, que eran muy útiles, tanto que en un momento de debilidad el propio Lenin les calificó como los «tontos útiles», de ahí el término.

Hoy en día estos personajes poseen otras características diferentes, siendo sus virtudes más escasas y sus egoísmos mucho más ambiciosos, bien se pudiera decir que las cualidades de éstos serían: poca materia gris, altamente manipulables, extremadamente ambiciosos, resentidos las más de las veces y amantes de la buena vida y la poca vergüenza.

Quizá por eso existe últimamente tanto tonto útil -que hay a quienes bien sirven sus lisonjas y el más bajo de los servilismos- que en nombre de una supuesta y elevada causa dedican su tiempo y sus esfuerzos a desgastar e incluso en algunos casos a insultar al prójimo sin ton ni son, sin acero ni careo, con argumentos tan endebles como peregrinos y que siempre remiten al mismo origen: esos otros a los que falta y vilipendia el tonto útil, a menudo aún sin conocerlos lo suficiente como para juzgarlos con criterio, tan sólo porque discrepan de lo que dicen o piensan sus líderes, y esa razón le basta y le sobra para dirigir contra ellos sus ataques viperinos. Bendita libertad la suya.

Aunque este tonto útil no lo es tanto, necesariamente, por sí mismo, como algo innato en él, sino que puede serlo por contagio, en cuanto que se deja llevar por otro tipo de aduladores, más listos ellos, que sí saben a quién sirven y por qué lo hacen. Como saben también, aunque de eso el tonto ni se entere, que no es precisamente la búsqueda o la defensa de unas ideas o del bienestar social lo que les mueve a servir. Son listos que responden obedeciendo a unos fines particulares y concretos, bien definidos, y con la esperanza -ya con la certeza, tal y como están las cosas- de que toda una legión de tontos útiles se hará cargo del trabajo sucio y mundano que en cierta manera hace desmerecer al líder. Para eso sirven los tontos útiles a esos listos inútiles que tan sólo hacen uso y abuso de la sociedad a la que dicen servir y que en ocasiones, más de las que quisiéramos, llegan a ser nocivos -que todo lo que pueden aportar son daños y perjuicios-. Pero aun así, y en nombre de la verdadera libertad -y no de ésa que ellos dicen representar en exclusiva, pura pantomima-, soportamos estoicamente sus desvaríos, tan inútiles como ellos mismos. Y es que, en resumen, a los listos inútiles sólo les hacen caso sus tontos útiles. Y a éstos nadie más, excepto otros tontos como ellos. Y entre listos y tontos, por muchos que sean, sólo resulta una inmensa inutilidad. Un enorme desperdicio de tiempo y esfuerzo al que quieren hacer pasar por esencia de la libertad. Si serán tontos…

Y es que, la desempeñe quien la desempeñe, la figura del tonto útil se presenta ante la sociedad rodeada de un aura de autenticidad que la hace inmediatamente distinguible de su alter ego, el digno protector. Frente a la camaleónica teatralidad del segundo, por lo general el típico convertido a la nueva doctrina que la hará el eje fundamental y para ello estará dispuesto a alquilar su prestigio si es que lo tiene -y a su madre- a cambio de un puestito, la tontería del tonto útil antes solía ser insobornable y genuina, de ahí su dimensión entrañable. Hoy las cosas han cambiado, el tonto ya no es tan tonto, ahora es más sobornable y por tanto ha perdido su carácter de entrañable.

Quizá todo ello se deba a la profesionalización de la política y sean éstos, los utilizadores de la política o más bien los trabajadores distinguidos de la política, a los que desde hace un tiempo se les vienen amontonando los cadáveres políticos, aquéllos, los que antes fueron tontos útiles, éstos eran, suyos, personas todas ellas en otro momento elegidas por ellos mismos, que tras ser utilizadas para un objetivo siempre relacionado con el logro del poder pasan a engrosar la ya larga lista de «prescindibles e inútiles». Algunos piensan que éstas son cosas de la política, que esto es muy duro y que es el peaje que hay que pagar si uno quiere hacer determinado recorrido. No, esto precisamente no es la política; esto es la pura y simple ambición humana de poder, y ésa precisamente ésa, la ambición desmedida por el poder, sólo se combate con la honradez política, entendida ésta como un instrumento al servicio de los ciudadanos y no del servilismo de éstos para conseguir los fines personales del otro.

Para concluir, me gustaría apelar a la independencia individual de las personas para que no se dejen utilizar por aquéllas otras que se creen más listas y que en el fondo no lo son. Lo único que las diferencia de las primeras es que tienen más estómago y menos principios y que siempre intentarán utilizar a los demás en su propio beneficio sin importar los costes, ya sean humanos o materiales.

La Laguna del siglo XXI no se merece al otro TONTO ÚTIL que de seguro mañana en la contraportada del vespertino más leido en las islas, les hará  loas al alcalde, a las fiestas, a la concejala …y hasta al que pone la bombillas. Tú eres con todas las letras otro TONTO ÚTIL. La Historia te pondrá en tu sitio, traidor de lo lagunero y a La Laguna.

Así terminamos en 2016 ¿Le parecen poco los argumentos Vusted?

 

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