Dijimos ya en 2016 lo siguíente: Las fiestas de San Benito y romería, tal y como las conocemos hoy, dieron comienzo en el año de 1947, con un magnífico y original recorrido, con sus barcos, camellos y cuatro carretas, más tarde ya en 1951 con un pregón radiofónico que escogió Radio Juventud de Canarias para relatar y elogiar la Romería, además de dar datos curiosos, anécdotas e historias de La Laguna y sus tradiciones ancestrales.
Pero este año cuando esperábamos que se recondujera la Romería aparece la gran sorpresa final, la última idea genial, convertir el cortejo en un remedo busca pleitos y enfretamientos entre los ciudadanos, en un insulto a lo lagunero y al buen gusto. Y para más INRI sacan un libreto de mano insultante, un libreto del que no es digna ninguna fiesta de ningún pueblo o barrio lagunero.
Me duele en el alma decir esto…¡¡¡No siente a La Laguna!!! ¡ ¡¡No la quieren!!! …El libreto de la fiestas es deplorable, criminal, es un golpe bajo a los laguneros de buena voluntad…
Hace unos años se preparaban las carretas con pocos medios y mucha imaginación, pues no solamente había que participar, sino que la Romería estaba animada por un lagunerismo que ennoblecía la colaboración de todos. Los jóvenes de entonces, los que hoy tenemos grises las sienes y buscamos en las generaciones nuevas una fiesta tradicional simplemente y no la versión devaluada y un tanto hortera y chabacana que cada vez más se nos está ofreciendo más y más. Además a la que no se pone remedio, la falta de imaginación y las ganas de hacer las cosas bien parecen estar de vacaciones. Necesitamos de laguneros que cojan al toro por los cuernos, por no decir otra cosa.
Recordamos aquel San Benito de los años sesenta. Era como una Romería de juguete, docenas de carretas y vacas de las gañanías próximas engalanadas con los colleras llenas de campañillas, mientras las campanas de la torre de la Concepción repicaban. San Benito se asomaba a la puerta y el OBISPO don Domingo bendecía el ganado, unos pocos voladores y una suelta de palomas encendían las primeras campanadas de las doce del mediodía, mientras unas parrandas de guitarras y timples afinados, cantaban folías, isas, malagueñas, seguidillas… desde esa hora hasta bien entrada la tarde noche.
Aquellos primeros desfiles romeros con el título de REGIONAL, único en el Archipiélago, con parrandas marineras venidas de San Andrés y de la Punta del Hidalgo con Sebastián Ramos el Puntero y su hermano, y la famosa Rondalla Hespérides, orgullo de La Laguna. Participaba la danza de San Diego, las carretas y gañanes laguneros, los camellos y todos los vecinos de la Ciudad hoy Patrimonio de la Humanidad, un recuerdo a doña Luisa Machado, una carreta con parvas de trigo, con la inseparable compañía de Mateo «El Cumbrero» y Aurora Benítez, ninguno del barrio del Santo, simplemente devotos y laguneros de corazón.
Populismos baratos e intereses inconfesables llevaran a La Laguna en los próximos años por muy mal camino…Si alguien no lo remedia.
ADIÓS A LA ROMERIA REGIONAL DE SAN BENITO ABAD (II). Por: “Las cosas por su nombre” (A modo de recordatorio: Publicado el 30 de junio de 2016)

Foto histórica. Parte mutilada del trayecto de la Romería Regional de San Benito Abad, patrimonio inmaterial de La Laguna. Si no saben y son incapaces de recuperarlo que se vayan… ¡¡¡ Ya está bien!!!
…Un barco del Ortigal y otro de Tegueste, las danzas de San Diego, San Benito, Tegueste y la de Güimar, los carros de mulas de Hilario, el manco,y de Pepe, Cascarilla.
El santo en un modesto trono con andas prestadas por las Clarisas y aquel Isidro Gutiérrez de tez sanguina portando como abanderado la enseña de la Agrupación de labradores y ganaderos. Le seguían un par de rebaños y ganado lustroso, pasando, con sus colleras tintineantes, con sus cintas rojas, azules, amarillas…
El promotor de esta Romería que amplió su itinerario más allá de la calle del Adelantado, doctor Olivera y Marqués de Celada, fue «El Gordo» de San Benito -disculpen. No recuerdo su nombre, sí sé que pudo ser tío mío… pero que dejó plantada a una hermana de mi padre en la puerta de la Iglesia… Ya que estamos lo contamos todo-, que con la colaboración de Ángel Álvarez, Antonio Padrón, Ricardo González Tejera, Andrés Rosas, Luis Marrero, Manuel Hernández y José «Cañizares», entre otros, ampliaron el itinerario a la calle Ascanio y Nieves, bajando por San Agustín, Nava y Grimón y Plaza Abajo, para subir por La Carrera.
La Romería fue creciendo, y en la época del alcalde Lupicino Arvelo, aumentaron las carretas, y los grupos de rondallas venían del Hierro, de La Palma, de la Gomera… a participar, gracias a los desvelos de Agustín Monteverde, Antonio Linares, Juan Cruz, Juan Hernández y Andrés Acuña (ninguno vecino del barrio de San Benito. Que no se enteran estos «chicos», amigos de no se qué tonterías…¡Ah, sí !..del carnaval de Santa Cruz).
Merece tratamiento aparte la participación activa de Juan Ríos Tejera («Juanito Cabeza», el hombre fuerte del CB Canarias y lagunero por los cuatro costados, pero no del barrio de San Benito, ¡¡¡ombliguistas!!!) que, con su testa sobre el cuello, fue un gran organizador de eventos como la Romería, fiestas patronales o torneos de Baloncesto. Silenciar a las hermanas de Juanito Ríos sería olvido imperdonable, pues fueron los personajes más populares de la Ciudad por esa época y en todas las fiestas, incluida la Romería. Aparecían organizando, adornando, confeccionando trajes: Laureana, Pura y Yayita, un ramillete de señeras campanillas de las que tan necesitada está La Laguna de hoy. Ellas confeccionaban la Carreta de la Romera de las fiestas, organizando a la vez, aquellos bellos desfiles que abrían la comitiva delante de San Benito, con bellas laguneras portando cestos con flores, donde no faltaban los anturios, los lirios, los claveles, las rosas, cestas de fruta variadas, ñames, papas negras, bonitas y los hermosos panes de «los Patitas» del barrio de Santo Domingo, otros laguneros de pro, que junto con los hermanos Ramos, fueron los embriones, con su parranda de don Luis Ramos, de Los Sanbandeños, que tampoco son del barrio de San Benito ¡¡¡Ombliguistas!!!
Participaban también bonitos caballos trotando con bellas maguitas y jinetes dominando con bridas su nerviosa inquietud -también se los cargaron de la romería-.
En el recuerdo de los años cincuenta y sesenta la participación de los camellos, animales silenciosos y resignados, portando al ritmo de su ancho píe lento, unas divertidas magas, al general Fagó y a Daniel el Huevudo con su garrafón de vino y sus pelotas de gofio con miel.
Con Ángel Benítez de Lugo y Ascanio, fueron protagonistas de la Romería, Juan Herrera, Juan Delgado «Paraván», Antonio Linares – y su mujer Antonia María, camarera del Santo y lagunera por los cuatro costados ¡¡Ombliguistas!!-, Ramón Carruco, Juan Marrero, Manuel Naranjo, Alfonso Ramos Fresneda, Domingo Marrero…
Los alcaldes José Luís Maury Morín -hombre de respeto en la Ciudad por el amor al apellido de su madre-, Francisco Marcos (Paco Marcos «pa» los amigos) y José Antonio de la Torre fomentaron los concursos de coplas, fiestas y veladas romeras. Tenían lugar en el Teatro Leal, donde recordamos a Santiago Puertas, con sus monólogos de “Chó Juan el de Las Mercedes” expresando: “Me llamo Chó Juan Padrón y ahora va a hablar pa’ vustedes el que ha sido muchos años alcalde de Las Mercedes”. Es memorable aquella velada en la que le dedicó un bando al señor de la Torre, que decía: “Yo, Juan Padrón, jago escribir este bando pa’ que todo el pueblo sepa que soy el que ordeno y mando”-.
En los años ochenta entra en escena una figura, no hace muchos años desaparecida, Tomás Morales, el hombre encargado de los festejos de la ciudad, que creemos que ha sido el que más se ha movido, incluso improvisando. Con una inmensa voluntad de trabajo, se desvivía por todo, y con su viejo coche le vimos transportar hojas de palmera, maderas para las carretas, equipos de radiofonía, trasladándose donde fuera, en busca de lo que se necesitara para garantizar el éxito de la fiesta. Así era esa Romería, pues ya no se engalanan los balcones -ni quién convoca el concurso tiene gancho-, ni las ventanas con productos típicos, no hay escudos en las palmeras de La Concepción y han desaparecido los arcos con aperos de labranza elevando al cielo los símbolos campesinos laguneros.
Lamentablemente su sustituto, «el ferretero de tejina», desapareció estas costumbres. Quizás sea debido a que organizó la fiestas de Tejina y sólo entiende -que ya es bastante- de Los Corazones -que, por cierto, no se los dejan tocar. ¡Menos mal!-. Muchas son las concesiones que se han permitido en las indumentarias, con magas calzando tenis, vaqueros y enormes gafas de sol.
La pueden recortar, la pueden hacer por detrás de la torre de la Concepción, pero continúan tirando a dar desde las carretas con papas, pelotas de gofio o tomates cagones a la multitud, todo para concluir con un desfile desordenado en el «BOTELLÓN» de la plaza de la Concepción, para fastidiar a los vecinos a los que le han quitado la romería de la puerta de su casa y que tendrán que aguantar a una pila de niñatos borrachos, a las ambulancias y sanitarios atendiendo comas etílicos y hasta los ruidos de madrugada con la incorporación de una tropa de barrenderos, con camiones cuba, recogiendo toneladas de desperdicios entre envases de todo tipo, preservativos y vomitadas…Suspendan la romería, no la recorten… Todo pasa por ORGANIZACIÓN, lo que no han sabido hacer en estos últimos años… La solución no es el recorte, es cambiar a los responsables. (Mañana los capítulos III y IV)
