A LAS PUERTAS DE OTRA ROMERÍA REGIONAL EN HONOR DE SAN BENITO ABAD. Por Jose Miguel Adan (Padre Adan) Beneficiado de la S.I. Catedral Junio 1957

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Romería de San Benito Abad (Foto:1948)

La primera vez que la imagen de San Benito Abad, salió procesionalmente

La primera vez que la imagen de San Benito Abad, salió procesionalmente de su ermita y recorrió las calles de la entonces villa lagunera, como Patrono de los labradores tinerfeños y de sus campos, no fue precisamente  al son de las guitarras y folías, como hoy le vemos desfilando entre la explosión de todas las gargantas enronquecidas de los romeros, con sus danzas y sus  «barcos».

Los laguneros de hace casi quinientos años lo eligieron por suerte  entre las veneradas imágenes de la Ciudad como abogado y protector’ de las mieses tinerfeñas, por que una sequía interminable les hacía presagiar la ruina de  sus cosechas, según se lee  en las Ordenanzas de la Isla del año 1540: «Iten se hagan otras solemnes procesiones  en cada vu año, que vaien a la hermita del señor sant Benito la una a los veinte y vno de marco, que es su santo día, i la otra el día segundo de pascua, de pentecostes, que fue el día que se echaron suertes por los vecinos desta isla para tomar por abogado al sancto, que oupiese, que fue el señor sanct Benito, y la otra a los onze de Julio, que es el dia de su traslación por cuánto despues que le cupo la suerte todo el pueblo e isla lo tienen por abogado, e hecho mui buenos temporales, i tenido mui buenas cosechas.»

Se encomendaron a su protección y le hicieron rogativas, lo pasearon por sus cosechas y la fe hizo lo demás. Surgió lo milagroso y después vino el agradecimiento, ante las mieses granadas; nació sencillamente la romería hacia su ermita; la devoción echa alegría, fe todos los labradores, Lo de hoy, lo que hacemos hoy, en su honor: la ofrenda de los frutos del campo, la alegría del labrador vestido a lo típico que danza y canta, porque ha visto compensado su trabajo y su esfuerzo en comida y alimento para los suyos. Y así va a la Romería, para agradecerle su valimiento al santo,

Yo los he visto entrar en la ermita de la Villa de Arriba, vestidos así, Con nuestro típico atuendo, y santiguarse no muy litúrgicamente ante su altar, pero con la fe reflejada en su rostros quemados  por mil soles. Nuestros campesinos son hombres de buena fe, he oído decir más de una vez a nuestro Obispo. Sin embargo, cuantas veces son las mismas labranzas y las atenciones al mismo campo la razón de su cristianismo soterrado y su fe debilitada,

Alguien propuso no celebrar este año la Romería, Y no es que a la tradición le faltaran hombres en La Laguna, como ha dicho Luis Álvarez Cruz, sino que las cosechas estuvieron muy amenazadas y algunas se perdieron. Era más bien un año de Rogativas, éste de 1957. Y a poco San Benito sale de su ermita con cuelgas moradas en su trono, El mismo día que se planeaba ir procesionalmente implorando su protección, el agua borró los proyectos e hizo feliz una vez más nuestros campos,

Prevaleció la idea de la Romería. Lo tradicional siempre, porque así es y así ha sido en todo momento entre nosotros, lo que nos ha hecho grandes en lo grande. Prevaleció la Romería, porque el campesino le ilusionada esperanza de nuevos frutos, olvida enseguida sus fracasos agrícolas, en los que no tiene casi. Tiempo de pensar, porque el campo es muy exigente y le pida siempre y pronto su trabajo y esfuerzo continuado. Con esta ilusión va a la Romería, y entonces desenfunda su timple, repasa sus coplas, acaricia su zurrón, estira sus trajes y con sus animales luciendo sus colleras va hacia la ermita.

A la Romería no irá precisamente a rezar, pero su fe le llevó hasta ella. La Iglesia siempre permitirá esta peculiar manera de honrar a sus patronos, Y si «romero» o «romería» no se aplicaba al principio sino al cristiano o grupo de cristianos que visitaban en peregrinación a Roma como centro de la Cristiandad, hoy cuando hablamos de Romería entendemos también como simbolizando aquella idea primera, el ir en grupo, como entonces  pero serán nuestros cantos y costumbres vernáculas, con sus valores espirituales y psicológicos la expresión que el acerbo tradicional de nuestro pueblo, brinda en homenaje sincero a la imagen venerada de su devoción.

Desde siempre el pueblo ha sabido casi espontáneamente instintivamente responder a sus sentimientos religiosos co sus danzas y sus cantos. Y así nuestra Romería, la Romería de San Benito ha venido a ser y es la más auténtica de Nuestras islas. Y como dijo Luis Álvarez Cruz en «El Tema» de hace unos días: «Está bien que las cosas ocurran así: que la tradición se desborde un día, y que los artesanos interpreten con símbolos festeros la realidad del campo, y que dancen los danzarines, y que suenen las guitarras, y que mujan los bueyes, y que las aijadas luzcan sus tachuelas de oro, y que las esquilas de las colleras pongan en, las calles y música, temblorosa de égloga pasada. Yo creo que por, sólo ver estas cosas vale la pena, acudir ese día a La Laguna, porque nadie sabe hasta cuando podrá ver estás cosas que son. los barcos, las danzas y las colleras, rezumantes de una música que solamente suena una vez al año».

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