UN OBISPO CENTRADO EN EL NEGOCIO Y NO EN LA ESPIRITUALIDAD DE LA GENTE. Por Juan Pedro Amador Duque

El otoño viene con chuzos de punta. La Plaza del Cristo es del pueblo… ¡¡Igual cuando se publiquen los bienes inscritos por la Iglesia nos llevamos una sorpresa!!!

Al Obispo de la Diócesis de Tenerife y su círculo sacerdotal más próximo parece más importarles los negocios que la espiritualidad de las personas.

Es triste, pero es una realidad. El Obispo de Tenerife, D. Bernardo Álvarez, desde largo tiempo ha venido demostrando su incompetencia al frente de la Diócesis, siendo incapaz de que ésta progrese y se fortalezca a nivel espiritual, moral y vocacional. Y es que, a nuestro Obispo lo único que le ocupa y preocupa es el dinero, el afán por el materialismo y la avaricia, haciendo uso de los bienes de nuestras iglesias para llevar a cabo negocios, por ejemplo el posible Velatorio o Tanatorio en las dependencias del Santuario del Cristo de La Laguna.

La mala gestión realizada en la Diócesis desde largo tiempo ha sumergido a dicha Institución en el caos económico, ya que las deudas son cuantiosas, entre otros asuntos de carácter económico-financiero. Y esa mala gestión pretenden que la paguemos los fieles en forma de donativos, porcentajes de cobro a Cofradías y Hermandades y explotando negocios en Bienes Eclesiásticos. Realmente no asumen sus responsabilidades. En este sentido también es lamentable ver a ese denominado círculo de sacerdotes (la mayoría de ellos afincados en La Laguna), no quiere decir todos, pero sí la mayoría, que mantienen una misma actitud a la del Obispo. Carecen de vocación y tienen la caradura de subir a un altar a predicar buenos valores, cuando éstos para empezar no tienen ni el valor de la Fe en Jesús. A los cristianos no les engañen. Se merecen y merecemos un respeto. Porque a lo largo del tiempo hasta día de hoy el engaño ha sido masivo para los bolsillos de los fieles. ¿Se acuerdan cuando el Obispado de Tenerife, en la época del Obispo Felipe Fernández, pidió dinero allá por los años 90 para la reconstrucción de la Iglesia de S. Agustín de La Laguna? Recuerdo que el Cristo hizo una parada por fuera una mañana del Viernes Santo. Yo era un niño e iba de la mano con mi madre y los asistentes al entrar al edificio en ruinas depositaban donativos en el monumento. Lo cierto es que S. Agustín no se recuperó, el dinero se invirtió en otro fin y lo que es peor, jugaron con los sentimientos de las personas. Como también lo ha sido supuestamente con otras tantas cosas el presunto desvío de cantidades de dinero para responder a actuaciones especulativas. El Obispado de Tenerife no hace ningún ejercicio de transparencia. Dinero y propiedades han sido los dos elementos que siempre ha considerado por encima del valor espiritual que representa dicha Institución.

Son numerosas las personas que afirman que el Obispo D. Bernardo está alejado de los problemas de la gente, a lo que hay que señalar que están en lo cierto. Es un Obispo que no le importan los pobres, solo los ricos. Y prueba de ello es cuando acude a actos públicos o religiosos siempre se rodea de las altas esferas. Te tienes que relacionar con políticos, empresarios, pero también relaciónate e implícate públicamente con los más necesitados, visita las parroquias que están al borde de la desolación espíritual y camina la calle para que conozcas de primera mano a la gente y que las mismas ganen Fe y sientan la necesidad de acudir a la Iglesia. Pero la mentalidad conservadora y los prejuicios que posee el Obispo D. Bernardo son abismales para que materialice tales buenos actos. La preocupación gira en torno al dinero, es el Obispo del dinero y no de las personas. ¡Menos mal que la Basílica de Candelaria no la puedes usar al antojo!

En definitiva tenemos que ser conscientes de las intenciones reales que mueven a la Iglesia de Tenerife y también para decir que este Obispo no nos representa a nivel de Fe. Por el Bien de la Iglesia debe renunciar.

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