Desde La Laguna Ahora damos la enorabuena al reconocido florista Juan Álvarez por su petalada al Señor de La Laguna

Juan Álvarez es un reconocido florista que cuenta con numerosos premios en su haber, entre los que destaca el de campeón de España de Arte Floral. También miembro de la Esclavitud del Cristo, el cumplimiento de una promesa lo llevó a hacer una petalada espectacular el pasado 14 de septiembre. Lanzó varios miles de pétalos al paso de la Sagrada Imagen del Santísimo Cristo de La Laguna durante la Procesión del Retorno, desde los balcones de la histórica casa que fuera de Juan Primo de la Guerra III Vizconde del Buen Paso. Curiosamente, también éste, desde allí, en más de una ocasión, a finales del siglo XVIII, las llevó acabo con sus hermanas y tío don Lópe Antonio de la Guerra.

Una pincelada para los no eruditos

Todas las procesiones cuentan con distintas escenas movidas por el fervor popular. Una de ellas es la que se define como «petalada». En el mundo cofrade se conoce con este nombre a la actividad de lanzar pétalos de flores a modo de lluvia sobre el paso de una imagen sagrada.

Este rito tiene una explicación histórica. Tradicionalmente se tiraban flores a los reyes, así como a los héroes de guerra en la época medieval. La religiosidad popular incorpora esta tradición con el sentido de rendir honores y realizar una ofrenda de amor a su Cristo o a su Virgen en un momento concreto de la procesión. Las petaladas más habituales son de rosas o claveles y tienen un proceso determinado. Previamente, un grupo de hermanos o devotos se encarga de desmembrar los pétalos del clavel o de la rosa para almacenarlos en cajas de cartón, que servirán de recipiente desde donde ir tirando, a base de puñados, los fragmentos de estas flores desde un punto alto cercano, en un canto de alabanza a Dios y a su Bendita Madre. Aunque en un principio se empezaron a usar rosas y flores de temporada de los patios de vecinos, de un tiempo a esta parte se recurre a las floristerías para hacer un pedido con el que obtener una cantidad determinada de materia prima.

En Tenerife suelen ser tradicionales las petaladas que recibe la Virgen del Carmen, en La Ranilla del Puerto de la Cruz, así como en otros muchos pueblos de Canarias. Suelen ser más habituales entre las cofradías de barrio, donde las promueven sus vecinos desde los balcones o terrazas de sus casas. También se arrojan pétalos al paso de Jesús Sacramentado en las procesiones eucarísticas y en el Corpus, alfombrando el discurrir del Señor.

Hasta mediados de los años 60 fueron muy famosas las petaladas de rosas y retama, acompañadas de trigo, que se la arrojaban a San Benito Abad entre la Plaza Doctor Olivera y la Calle La Carreta.

Algunas voces se han levantado en contra de la petalada al Stmo. Cristo. El desconocimiento es atrevido.

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