Las devociones laguneras son un motivo más para visitarnos: ERMITA Y MONTAÑA DE SAN ROQUE (y III)

(…) De Tarquis, copiamos igualmente lo siguiente acerca de esta Virgen del Tránsito: «Examinada esta Virgen, que es la parte que nos interesa, si bien pudiera la urna y algunos de los angelitos anexos a ella ser de manos de aquel escultor. Allí se anduvo cuando la fundación de la Capilla por los Álvarez Abreu, de lo cual nos quiere decir algo el señor Moure, sin puntualizar. Después se le han añadido el remate de querubines y el óleo de la Asunción que está encima con su marco de fina y lujosa talla, Escultura en si es de vestir, la visión artística de Miguel Lorenzo de Villanueva en esta urna, es completamente clásica, está buscada la belleza ideal. El artista parece formado de influencias de Italia, muy distantes de las tallas de Rodríguez de la Oliva, en su primera época».’ y continua diciendo.
«Encontramos, no obstante, que Fray Miguel Lorenzo de Villanueva, es un imaginero, que tiene práctica de taller que puede figurar al lado de los imagineros que han valido en esta isla y la de Gran Canaria, quizás un poco par debajo de ellos» y no, mucho; que puede medirse con Lázaro González Ocampo que, coma es sabido, es autor de la magnifica escultura del Cristo de Burgos.
Antaño los cultos en honor de la Santísima Virgen Difunta tuvieron gran brillantez y magnificencia. En estos Últimos años todo ha quedado reducido a los cultos religiosos en el interior del templo de las Catalinas, llegándose incluso a suprimirse la procesión de la Virgen por las vías de la ciudad.
Francisco Izquierdo, el poeta ausente desde hace muchos años de su ciudad natal, cantó en un bello soneto, como todos los suyos, la procesión y actos religiosos en honor de la Virgen Difunta. Del mismo son los siguientes versos:
Tocan la novena.
Unas viejas roñosas negras,
de ojos perversos y nariz caballuna,
bajo las friolentas acacias, silenciosas,
pasan como las cuentas de un rosario, una a una.
Convento de las monjas de santa Catalina,
Nunca sonó tan clara tu campana argentina
Como cuando repica aquí, en mi corazón.
¡Oh, Virgen Difunta que enterráis tan contristas
Cada quince de agosto! Hace tiempo, oh, monjitas que
Dentro de mi pecho llevo esa procesión.
