Hoy celebramos la advocación mariana de Nuestra Señora de las Nieves

La imagen de Nuestra Señora de las Nieves de La Palma es una escultura modelada en terracota y policromada, de estilo románico tardío en transición al gótico, que se sitúa cronológicamente a finales del siglo XIV, sobrevestida con ricas telas (túnica roja, manto azul y orla dorada) y aderezada con cuantiosas joyas a partir del siglo XVI. Mide 82 centímetros de altura y se trata de la efigie mariana de mayor antigüedad del Archipiélago Canario, siguiéndole a continuación la Virgen de la Peña de Fuerteventura (que data del siglo XV, mientras que Las Nieves del siglo XIV). Su tesoro y su joyero se estiman entre los más valiosos, abundantes y en continuo incremento, debido a la fe y la generosidad de sus feligreses. La imagen se encuentra entronizada en el Real Santuario Insular de Nuestra Señora de las Nieves situado en los altos del municipio de Santa Cruz de La Palma, en una zona de monte y entorno natural.

Nuestra Señora de las Nieves es una antigua advocación mariana que se remonta al siglo IV y que está muy extendida en Italia, España, Latinoamérica y Portugal.

El origen se atribuye a la época del papado de Liberio (352 – 366) en el que se relata que un anciano y acaudalado matrimonio de la nobleza patricia de Roma que no había tenido hijos y a los que se atribuía gran caridad hacia los demás, solicitó de la Virgen María que les señalase qué debían hacer con sus bienes para garantizar el mejor uso cristiano de la herencia. La tradición católica cuenta que la Virgen se manifestó ante ellos y les indicó que, allá donde señalara, se le construyese un templo. Otras versiones afirman que la Virgen se apareció en sueños a los esposos y al Papa y les anunció la nieve de agosto.

La obra se concluyó un año después, con la financiación de la familia patricia y el apoyo eclesiástico. La iglesia desapareció no mucho tiempo después, y se reconstruyó por el Papa Sixto III alrededor del año 434, siendo en la actualidad la Basílica de Santa María la Mayor.

La devoción a Nuestra Señora de las Nieves quedó reducida a Roma y su periferia, al menos hasta los inicios del año 1000. La primera obra artística de la que se tiene constancia que representó el milagro se atribuye a un discípulo de Giotto que se conserva en la Basílica actual.

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