PREGÓN FIESTAS PATRONALES LA VERDELLADA 2018 (I). Por Juan Manuel Castañeda Contreras

FIESTAS PATRONALES EN HONOR DE LA PATRONA NUESTRA SEÑORA LA VIRGEN DE LOURDES (SAN CRISTÓBAL DE LA LAGUNA)
Agradecer las palabras de presentación.
“…Tengo que hablar muy seriamente contigo…”…. ”…Yo contigo siempre hablo seriamente…”
Esta fue la conversación mantenida por quien les habla con una persona de muy significada trayectoria en este barrio de La Verdellada, y que fue la encargada de transmitirme la petición, bueno…más que petición el encargo, de las personas responsables de la organización de las fiestas. Es decir sí o sí el realizar el pregón que hoy nos ocupa, en este final del mes de julio, con motivo de las FIESTAS PATRONALES DE LA VERDELLADA EN HONOR DE NUESTRA SEÑORA LA VIRGEN DE LOURDES.
Y claro, ante tal petición, una negativa no parece procedente. Aunque, para ser sincero, la primera intención o reacción es esa, y además preguntar: ”…..¿y por qué yo y a santo de qué?…”;
“…..Pues sí, esa es la propuesta de la organización de las fiestas. Que seas el pregonero de este año 2018, porque creemos que siempre te has comprometido con el barrio y conoces su historia y las actividades que en él se realizan….”.
Pues bien, piensas,…” ¿que siempre me he comprometido con La Verdellada dices…..?”.
Bueno…y entonces rebobinas, y recuerdas cómo siendo un concejal muy joven, entre los años 1993 y 1999 del Ayuntamiento de La Laguna, encontraste que en este barrio, sus vecinos, sus mujeres y hombres, articulaban uno de las movimientos asociativos más importante de este Municipio y, entre otros, se empezó a formar un importante colectivo juvenil, que mira que me daba la lata en la concejalía de Cultura y Patrimonio Histórico, que tuve el honor de dirigir, y como una semana y otra también, me hacían llegar proyectos y actividades donde se solicitaba la colaboración del Ayuntamiento.
No sé en verdad si se atendieron debidamente todas aquellas peticiones, o si mi labor también como concejal de zona tuvo alguna repercusión positiva, pero lo que si les puedo transmitir es que cada vez que recuerdo aquellos momentos (donde sin duda hubo también espacios para la crítica y el desacuerdo), tengo la sensación de haber conseguido al menos tender puentes de diálogo y de colaboración para promover actividades y mejoras en La Verdellada.
Gracias por tanto a la Federación de Asociaciones de La Verdellada “Unión Verdeña”, y las personifico en su Luis Miguel Javier Marrero, presidente de la Asociación de Vecinos “Los Verdeños”, como entidad más antigua del barrio, por esta invitación y esta deferencia hacia mi persona, al entender que podría realizar esta función de pregonero en estas fiestas de La Verdellada. Le ruego así que transmita este agradecimiento al resto de asociaciones.
Mis siguientes palabras, mi pregón, no tiene más que la intención de rememorar o poner en valor algunos de los hitos que conforman la larga historia de este espacio denominado La Verdellada, de algunos de sus símbolos más significativos, y el valor y la dedicación que sus habitantes, los verdeños, han profesado a lo largo del tiempo al lugar donde desarrollan su vida diaria. No se lleven pues a engaño, porque ni será una clase magistral, ni probablemente les descubra nada nuevo. Eso sí, les aseguro que he puesto todo mi empeño para que con estas palabras pasen, al menos, un rato agradable, y darles algunos datos, al menos curiosos, sobre este barrio, orgullo de sus habitantes.
Adentrémonos pues, realizadas estas primeras reflexiones, en un aspecto que siempre ha despertado mi curiosidad, y que considero importante de los nombres de nuestros barrios o municipios. Ello es el tratar de descifrar cuál es, o de donde proviene ese nombre o denominación. Es decir, por qué y cuando aparecen determinados topónimos.
No descubrimos nada (ya se ha dicho en varias ocasiones), que la certeza es casi absoluta de que el topónimo La Verdellada tiene su procedencia de la derivación de verdello, un tipo de uva que en Canarias se encontraba básicamente en Tenerife y La Palma. Y curiosidad: de escasa, por no decir muy escasa presencia actualmente en nuestras plantaciones de viña.
Y aquí estriba otro de los pormenores curiosos del topónimo de La Verdellada, derivada de verdello, y es su ascendencia portuguesa.
Esta ascendencia portuguesa ya la expuso en un trabajo de 1945 el profesor Juan Régulo Pérez, titulado “Gual y Verdello, dos portuguesismos vitícolas en el español de Canarias”, publicado en la Revista de Historia. En este artículo, después de expresar que en unas fiestas del Cristo, del año 1944, y con motivo de una exposición sobre vinos, se suscitó un debate sobre la procedencia de la voz gual, que como saben es otra variedad de uva cosechada en Canarias, y que algunas personas le propusieron estudiar este término, dice Juan Régulo:
“…Al revisar mis cédulas para lo concerniente a la dicción gual, me vino a la mano otro término vitícola que ya tenía yo recogido de tiempo: verdello. Así, tanto por su comunidad de origen como por su analogía de significado, creí oportuno aparejarlos en un mismo artículo. Y allá va lo que sobre éste tengo averiguado….”.
Y continúa el profesor Régulo:
“…los nombres gual y verdello, aplicados a dos variedades de uva blanca en Canarias, son de importación portuguesa ….Verdello, en castellano verdejo o verdal, es una variedad de la Vitis vinífera…Ambas variedades, al parecer, se presentan algo cambiadas con respecto a sus características peninsulares, a causa del medio geográfico. El cultivo de la uva gual es normal; el del verdello tiende a desaparecer, aunque aun se cultiva abundantemente en Igueste de Candelaria…”.
Y he aquí el final de su reflexión que expresa como un apéndice de su artículo citado:
“…En el Nomenclátor de la provincia de Santa Cruz de Tenerife publicado por la Dirección General de Estadística (año 1940), figura la entidad de población La Verdellada, del municipio de La Laguna. Su forma me hizo pensar que fuera un topónimo relacionado con el cultivo del verdello. Después de algunas pesquisas, hallé que La Verdellada está situada entre el Barrio Nuevo y el Valle de Colinos, al sur y a continuación de la ciudad de La Laguna. El Barrio Nuevo consta en el citado Nomenclátor con el nombre de «Cruz de Piedra y Viña Nava». Esto de la Viña Nava me llevó a hacer averiguaciones in situ. El nombre de Viña Nava, haplología de Viña de Nava, le vino al lugar antes de levantarse en él las actuales edificaciones, a las que obedece la nueva denominación, porque era una finca rústica dedicada al cultivo de la vid y propiedad de la noble familia lagunera de apellido Nava. Aun hoy viven en el Barrio Nuevo y en La Verdellada personas que recuerdan haber visto estos dos lugares plantados de viña. Si en algún tiempo la viña de la familia Nava y la que llenaba los terrenos de La Verdellada actual era o no de la casta llamada verdello, no lo he podido averiguar. De todas maneras, entre viña y verdellada parece existir la suficiente analogía para buscar una relación de causalidad…”
Y ahí nos deja Régulo Pérez el tema. Así parece muy claro que La Verdellada, es la derivación del portuguesismo verdello, referido a un tipo de uva que se plantaba en esta zona, muy posiblemente desde el siglo XVI.
Por otra parte, hemos visto como Viña Nava es referencia estricta a estas propiedades que sufrieron particiones y adquisiciones posteriores, para seguir siendo plantadas de viña, hasta que se producen ya los primeros asentamientos urbanos.
Y deben saber ustedes, vecinas y vecinos de La Verdellada, que uno de esos propietarios que tuvo esta zona de viñas, plantadas de uva verdello, fue nada más y nada menos que Amaro Rodríguez Felipe, conocido como Amaro Pargo, el famoso corsario lagunero. En un documento de compra de unas viñas en esta zona en el año 1731, es donde hemos encontrado la primera referencia al topónimo la Verdellada.
Así, Amaro Rodríguez Felipe, en escritura fechada el 9 de agosto de 1731, adquiere una propiedad con una cantidad de dinero remitida desde La Habana sobre la que impone algunas memorias por su alma y las de sus padres. Y esa propiedad, en la que se dice que la ha plantado de viña, se describe como: “…vnos sercados de tierra, viña y árboles en el valle que llaman de Hinojosa, que lindan por delante camino que ba al valle que disen de Tabares y por el pie tierras del lizenciado don Domingo Marques, presbítero, por la cabesada viña de don Joseph de la Santa que llaman la Verdellada y por el otro lado el lomo del valle de Colin…”.
Otra referencia histórica, esta de 1741, es la venta que realiza María de Aguiar, viuda de José Castellano, que vende a Francisco Pérez Saco, vecinos todos de La Laguna: “…almud y medio de viña con parrales y higueras que está donde disen la Berdellada Pan y Buena Gana, que linda por el naciente camino real que va a el valle de Tauares, por el poniente con viña de Juan González, digo por el poniente el barranco que llaman de los Molinos, por arriua viña de Juan González y por abaxo viña de mi hermana Feliciana de Aguilar”.
Estas son en definitiva algunas de las referencias documentales que tenemos del topónimo de La Verdellada. Como ven, un espacio conocido así al menos desde mediados del siglo XVIII, de muy buenas tierras tanto de cereales, como de viña y frutales, y que además se ganaron el apelativo de Pan y Buena Gana.
Es probable que existan citas anteriores, y habría que darle continuidad a la investigación, y hacer un seguimiento hacia detrás de estas propiedades en las que consta el nombre de La Verdellada, para comprobarlo.
Y si importante creemos que es el origen de nuestra toponimia, no debemos dejar de exponer y de mencionar, aquellos otros elementos que asientan nuestra historia, que forman parte en definitiva de nuestra identidad y en la que nos reconocemos como colectivo social.
Nosotros creemos que esa identidad como pueblo, como colectivo, se reconoce y se asienta en el patrimonio histórico y cultural, entre otros aspectos (…).
