San Benito, patrón por sorteo de los frutos y ganados de Tenerife desde 1535. Por Carlos Rodríguez Morales (y III)

(…) Los autos, que podrían inspirar el guión de una representación teatral, invitan a pensar no tanto en un episodio concreto de peligro como en una amenaza continuada, pues lo que se pretendió fue «quitar las plagas que de tantos años estaua en esta ysla y uenía sobre el pan y uiñas y los otros frutos, llamado alhorra, […] para que el santo que saliese fuese abogado y patrón desta ysla touiese cargo de rogar a nuestro Señor quitase esta plaga y trabajo que auía». La tradición recogida por Núñez de la Peña señala que fue un 11 de junio, festividad de San Bernabé, cuando se perdieron las cosechas. Pero, como queda dicho, el sorteo tuvo lugar a en mayo. Lo cierto es que al menos desde 1554 había en la Ermita de San Benito un altar dedicado a San Bernabé y consta que ambos santos estaban «nombrados por patrones de la ysla, para que ellos rueguen a nuestro Señor por los buenos tenporales». Queda pendiente, pues, aclarar desde cuándo se atribuyó a San Bernabé este patronazgo especializado, que acabó olvidándose.
El documento data el acontecimiento y acota también la fecha de fundación de la ermita, que quizá estaba ya construida en 1538, pues en julio de ese año entre las alegrías con las que se festejó la paz del emperador con el rey de Francia se menciona «Sant Benito» como uno de los puntos del itinerario de las carreras; y en marzo de 1539 el Cabildo acordó que se hicieran varias procesiones de rogativa debido a la falta de aguas, una de ellas «desde la Conçebçión a San Benito». Pero además proporciona una extraordinaria y detallada información sobre cómo se concretó la elección por sorteo de un protector. El procedimiento empleado, conocido como sortes sanctorum, fue habitual en Europa durante la Edad Media para la designación de patronos particulares, pues se estimaba adecuado tratar de conocer la voluntad de Dios por medio del azar en momentos de urgente necesidad. En Canarias hay constancia de otros casos similares en los siglos XVI y XVII, como sucedió en 1607 en La Laguna al resultar elegido San Plácido como protector contra la langosta.
Carlos Rodríguez Morales. Doctor en Historia del Arte
