La ermita de San Juan Baustista en La Laguna y su simbología Masónica (III)

La luna en una estrella del artesonado mudejar del prebisterio de la ermita de San Juan Buatista en La Laguna
A partir del siglo XVI, los grandes descubrimientos hicieron variar totalmente todos aquellos conceptos. Después de Copérnico se conoce y acepta que la tierra no es el centro del universo, ni siquiera de la galaxia. Precisamente, aquellos que dan por cierto la existencia de seres vivos de otros mundos, explican que precisamente esa lejanía es la responsable por la que nosotros aun no vemos pruebas contundentes de la existencia de otras formas de vida.
La Masonería, desde sus albores, ha dado gran importancia a nuestra ubicación en el concierto universal y de su estrecha relación que existe entre ellos y la cultura y el progreso de la humanidad.
El solsticio de Verano, tema que hoy nos ocupa, es el período en que el Sol se halla frente a uno de los Trópicos, es decir, sus rayos caen perpendicularmente al paralelo más lejano del que dista de la línea ecuatorial. Desde ese momento regresan los rayos solares para ir al paralelo opuesto del otro hemisferio. Este viaje demora alrededor de 182,5 días; ya que nuestro planeta traza una senda elíptica alrededor del Sol, durante un año.
La inclinación de 23,5 grados. Hace que se produzca, con su movimiento de traslación, los solsticios y los equinoccios, etapas que se notan bien en los hemisferios que presentan mayor superficie a la luz solar. Por lo anterior, vemos que el Solsticio de Verano se da precisamente, cuando el Planeta Tierra expone el Trópico de Cáncer, a la perpendicularidad de los rayos solares. Es importante hacer notar que no es la distancia de la Tierra al Sol, la variable responsable del calor perceptible en la Tierra, sino más bien se debe a su posición con respecto a ella misma.
