SANIDAD PÚBLICA: DECIR LA VERDAD (III)
Carlos García.
Médico.
Intersindical Canaria
Ahora salta la noticia de que se gastan dos millones de euros en telefonía móvil por parte de los distintos estamentos políticos y públicos de nuestra administración. Y se sigue financiando una televisión autonómica y una policía. ¿Dónde están las prioridades sociales? Y se siguen contratando asesores políticos entre los actuales responsables políticos. Y no lo entiendo, porque yo voto democráticamente a unas personas que se presentan a un cargo político y no a decenas de asesores y puestos funcionales de libre elección que parasitan la cosa pública y para los que no deben existir presupuesto económico; estos deberían financiarlos los propios gobernantes que los designan. Y si se precisan asesores deben buscarse entre los técnicos y especialistas de la función pública existente, que los hay y muy buenos.
La sanidad está inmersa en todo este confuso y abusivo estado de cosas y así le va. Porque está en manos de mediocres gestores, de arribistas políticos que se perpetúan en el cargo directivo, que interpretan la dirección sanitaria de las instituciones públicas como cotos personales, como áreas de poder creyéndose dueños y señores de los servicios públicos que dirigen, aplicando políticas oscurantistas y dictatoriales en su gestión. Por eso Intersindical Canaria viene solicitando, desde hace tiempo, una dimisión de estos Gerentes y Directores, apoyando una profesionalización de los cargos, ajenos a los grupos políticos en el poder. En ocasiones son, a pesar de ser del mismo gremio laboral, los peores enemigos de los trabajadores, de los ciudadanos y del propio sistema sanitario. Son verdaderos supervivientes en este mundo corrupto que pivota en torno a la salud con afanes personalistas, con sueldos desmesurados, a veces incluso con tintes ilegales, ligados a empresas privadas sanitarias que no tienen reparo en dirigir instituciones públicas dedicándose a lucrarse en centros privados.
En nuestros hospitales se mantienen quirófanos cerrados, no funcionan unidades como la cirugía ambulatoria, se cierran plantas y camas hospitalarias, se privatizan servicios, se dejan en paro a miles de trabajadores que dejan de realizar tareas asistenciales que precisan los pacientes, se siguen detrayendo presupuestos asignados a los capítulos de personal, se mantienen las millonarias deudas a los proveedores y farmacias.
En Canarias se han recortado en sanidad más de 460 millones de euros en los últimos tres años. En el HUC, a los 11 millones de recorte en el pasado mes de Agosto de 2012, acaban de volver a recortar 2,5 millones más en el mes de Septiembre, lo que dará como resultado el paro de 300 trabajadores, médicos, enfermeras, auxiliares, etc., el próximo 30 de Noviembre, que traerá mayor precariedad en la calidad y en las prestaciones a los usuarios. Esto es decir la verdad. Lo demás mentir. Datos fríos y objetivos.
Y seguirán aumentando las listas de espera, esas listas que ocultan y no quieren notificar por lo escandalosas que son. Y se ha disminuido la actividad asistencial aunque lo nieguen, a pesar de obligarnos a realizar ampliaciones de jornadas porque que no crean los ciudadanos que con ello se aumenta la prestación y mayor productividad con mejoras en los servicios sanitarios porque no es así; es solo una manera de reducir costes y de abaratar la sanidad, de cubrir los despidos con el personal restante. Son improvisaciones que no tienen efecto en la mejora de lo recibido.
