Nijota y «El Café Realeza». Por Julio Torres Santos

El primer local por la izquierda fue el «Cafe Bar Realeza» en la calle «La Carrera». La Laguna 1945
«El Realeza» era el nombre que, en los años 40, recibió el local ubicado en la calle La Carrera-Esquina Núñez de la Peña, lugar posteriormente fue ocupado por el bar «El Refugio» al que también prestaremos atención más adelante.
Al acceder al local (por la calle La Carrera), se podía ver, además de una amplia barra, un recinto ocupado por 10 ó 12 mesas de mármol con bases de hierro (tipo «Café Gijón»), dispuestas junto a las ventanas con vistas a la calle Núñez de la Peña.
Contrario a lo que muchos creen, «El Realeza» recibió su fe de bautismo no por el carácter señorial y distinguido del que hacía gala en las tardes-noches en las que había función en el Teatro Leal, ni por la naturaleza de sus clientes, a pesar de ser éstos muy respetables, aunque de diversas ocupaciones (Nijota, Francisco Matías, Manuel Verdugo, Jacinto del Rosario -conocido sastre de Santa Cruz, además de actor-); muy al contrario, fue una marca de cognac, «Realeza» el que inspiró el nombre del café a sus dueños.
Era especialmente frecuentado en las tardes de frío invierno lagunero, dadas sus especialidades: chocolate caliente acompañado de «laguneros» (antropófaga denominación recibida por esos rosquetes muy gruesos) y copas de anís u otro tipo de licores. Entre estos últimos se encontraba el cognac «Realeza», conocido entre muchos parroquianos como «el gorro de dormir», pues, al igual que esta trasnochada prenda, era lo último que se «ponía» el cuerpo antes de dormir.
Entre tanto «gorro de dormir» y sana alegria, Nijota dejó una noche escrito en una mesa:
Al «Realeza» vengo yo todos los días
más cuando la noche empieza
el que pierde la cabeza
es Don Francisco Matias
