ADIÓS A LA ROMERIA REGIONAL DE SAN BENITO ABAD (I). Por: «Las cosas por su nombre»

Las fiestas de San Benito dieron comienzo en el año de 1947, con un magnífico y original recorrido, con sus barcos, camellos y cuatro carretas, más tarde ya en 1951 con un pregón radiofónico que escogió Radio Juventud de Canarias para relatar y elogiar la Romería, además de dar datos curiosos, anécdotas e historias de La Laguna y sus tradiciones ancestrales.
Pero este año cuando esperábamos que se recondujera la Romería aparece la gran sorpresa final, la última idea genial, convertir el cortejo en un remedo busca pleitos y enfretamientos entre los ciudadanos, en un insulto a lo lagunero y al buen gusto. Y para más INRI sacan un libreto de mano insultante, un libreto del que no es digna ninguna fiesta de ningún pueblo o barrio lagunero.
Me duele en el alma decir esto…¡¡¡No siente a La Laguna!!! ¡ ¡¡No la quieren!!! …El libreto de la fiestas es deplorable, criminal, es un golpe bajo a los laguneros de buena voluntad…
Hace unos años se preparaban las carretas con pocos medios y mucha imaginación, pues no solamente había que participar, sino que la Romería estaba animada por un lagunerismo que ennoblecía la colaboración de todos. Los jóvenes de entonces, los que hoy tenemos grises las sienes y buscamos en las generaciones nuevas una fiesta tradicional simplemente y no la versión devaluada y un tanto hortera y chabacana que cada vez más se nos está ofreciendo más y más. Además a la que no se pone remedio, la falta de imaginación y las ganas de hacer las cosas bien parecen estar de vacaciones. Necesitamos de laguneros que cojan al toro por los cuernos, por no decir otra cosa.
Recordamos aquel San Benito de los años sesenta. Era como una Romería de juguete, docenas de carretas y vacas de las gañanías próximas engalanadas con los colleras llenas de campañillas, mientras las campanas de la torre de la Concepción repicaban. San Benito se asomaba a la puerta y el OBISPO D. Domingo bendecía el ganado, unos pocos voladores y una suelta de palomas encendían las primeras campanadas de las doce del mediodía, mientras unas parrandas de guitarras y timples afinados, cantaban folías, isas, malagueñas, seguidillas… desde esa hora hasta bien entrada la tarde noche.
Aquellos primeros desfiles romeros con el título de REGIONAL, único en el Archipiélago, con parrandas marineras venidas de San Andrés y de la Punta del Hidalgo con Sebastián Ramos el Puntero y su hermano, y la famosa Rondalla Hespérides, orgullo de La Laguna. Participaba la danza de San Diego, las carretas y gañanes laguneros, los camellos y todos los vecinos de la Ciudad hoy Patrimonio de la Humanidad, un recuerdo a doña Luisa Machado, una carreta con parvas de trigo, con la inseparable compañía de Mateo «El Cumbrero» y Aurora Benítez, ninguno del barrio del Santo, simplemente devotos y laguneros de corazón.
Populismos baratos e intereses inconfesables llevaran a La Laguna en los próximos años por muy mal camino…Si alguien no lo remedia.
