Fotos, coplas y poemas laguneros. Crepusculo. Manuel Verdugo Bartlett (1878-1951)

Como diría Nijota: «Unos aman La Laguna por su perfume pretérito sus casonas y su vega, su recato y su silencio, su intensa vida docente,sumístico arrobamiento, su perfil aristocrático, su carácter, su misterio, sus tertulias académicas,sus cenáculos poéticos…
¡Cuánta tristeza y cuánta poesfa
en el herido corazón despierta
ese adiós melancólico del día!
Núñez de Arce.
EL ocaso del sol la vega encanta.
Languidecen las tintas de la tarde.
Aun en la cumbre de los montes arde
una huella de luz. De airosa planta
cruza u u garzón y dice: • Dios le guarde•.
Canta la voz de la campana, canta
su trémula oración, plegaria santa,
de piedad y de fe místico alarde.
Yo, rebelde al encanto vespertino,
miro angustioso el astro que agoniza
y la noche que avanza en mi camino.
Corazón, ¿qué ansiedad te martiriza?
Siempre está en sombra la mitad del mundo…
«¡Más luz!», clamó Goethe moribundo
