Fotos y versos. Esposo te doy, no siervo. Juan Pérez Delgado “Nijota” (1898-1973)

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Don Acracio tiene el coche que
tenía que tener, ya que lo
compró hace meses por orden
de su mujer.

Don Acracio va al volante y su
mujer va a su lado ordenándole
la ruta, que es como está
mandado.

En la parte de detrás, cuando
mamá lo consienta, se alojan,
muy calladitos, los niños
y la sirvienta.

A don Acracio y su esposa por la
isla se les ve, en su coche, coche,
co, en su coche, coche che.

Si el coche que va delante
les obliga a ir despacio,
don Acracio oye una orden:
|Tócale la pita, Acracio!
Pitazo, aceleración, rebase
del coche lento
y voz femenil que grita: ¡Quédese
atrás, pachorrento!

El coche para en un bar,
en virtud de orden expresa:
¡Tráenos jamón y pan y bébete
una cerveza!

Don Acracio, en el volante,
sigue la usual excursión, y
su mujer sigue al lado,
comiendo pan y jamón.

Falla el motor. Don Acracio en el
acto ha de tener que levantar el
capot por orden de su mujer.
Pero él no encuentra la causa
de tal anormalidad.
Su mujer le dice: Acracio, eres una nulidad.

El coche, hacia Santa Cruz,
vuelve a trote de caballo, sin que
don Acracio dé con el tu-cu-tú
del fallo.

Don Acracio y su mujer, por ahí
en su coche van.
Don Acracio es el piloto; su
mujer, el capitán…

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