Ventas, bodegas, tabernas y cafeterías del entorno de la Catedral de La Laguna «Antonio el Puntero» (XIV). Por Julio Torres

Las primeras arquerías de La Carrera y Herradores

La primera de aquellas arquerías se instaló en la calle de La Carrera, una de las principales vías comerciales y de paseo de La Laguna, y más adelante llegaría la de Herradores, ampliando así la ornamentación festiva a otra de las grandes arterias comerciales de la ciudad. Hasta entonces, las posibilidades de decoración estaban condicionadas por la escasez de medios económicos y materiales, por lo que aquella iniciativa suponía un paso importante en la manera de presentar la ciudad durante la Navidad. Pero lo verdaderamente interesante de aquellas instalaciones no era únicamente su aspecto final, sino la forma en que fueron concebidas y fabricadas, pues detrás de las luces que contemplaban los vecinos existía una extraordinaria historia de colaboración, ingenio y trabajo desinteresado.

La estrella de Belén y los talleres de Transportes de Tenerife

Una de las decoraciones más singulares fue la estrella de Belén, cuya estructura de aluminio se fabricó en los talleres de Transportes de Tenerife. Y aquí aparece uno de esos detalles que merecen ser rescatados del olvido, porque aquella estructura no fue encargada a una empresa especializada en ornamentación navideña ni llegó terminada desde algún taller de la Península, sino que fue realizada por varios trabajadores de Transportes de Tenerife, fuera de su horario laboral, bajo la dirección del maestro Juan, conocido popularmente por «Pitera». Aquellos hombres, una vez concluida su jornada de trabajo, dedicaban parte de su tiempo libre a fabricar las piezas de aluminio que darían forma a la estrella, en una tarea que exigía conocimientos del oficio, precisión y paciencia. Había que preparar las piezas, darles la forma adecuada y conseguir que el conjunto tuviera la resistencia necesaria para sostener los elementos de iluminación, y todo ello se hacía sin otra recompensa que la satisfacción de contribuir a las fiestas de la ciudad.

El maestro Juan «Pitera» desempeñó un papel fundamental en aquella labor, coordinando el trabajo de los operarios que colaboraron en la fabricación de la estructura. Cuando la estrella se contemplaba iluminada sobre las calles laguneras, pocos podían imaginar las horas de trabajo que habían sido necesarias para construirla. Pero la fabricación de las estructuras metálicas era solamente una parte de aquella empresa colectiva, porque también había que preparar las bombillas que proporcionarían el colorido a las arquerías y a la estrella, y para ello se recurrió a una colaboración muy especial: la de los niños laguneros.

También te podría gustar...