Ventas, bodegas, tabernas y dulcerías del entorno de la plaza del Cristo de La Laguna: La dulcería de la calle Las Cruces (VIII). Por Julio Torres Santos

El Marques de Comillas fue el principal barco que transportó tropas desde Tenerife a la peninsula durante la guerra civil. Al barco se le conoclas en Tenerife como «Machuca y limpia». La imagen de la Candelaria se repartia antes de embarcar.
La Guerra Civil y los largos años de servicio militar retrasaron el aprendizaje de Melchor
La vida de Melchor, como la de tantos jóvenes españoles de su generación, se vio profundamente alterada por el estallido de la Guerra Civil. En 1936, cuando tenía veinte años, fue movilizado y enviado al frente, donde permaneció durante los años de la contienda, hasta su finalización en 1939.
Sin embargo, el término de la guerra no significó su regreso inmediato a la vida civil. Por el contrario, tuvo que continuar como soldado, cumpliendo un prolongado periodo de servicio militar que se extendió, aproximadamente, hasta 1944 o 1945. Fueron, por tanto, cerca de nueve años alejado de su vida habitual y del oficio de repostero que había comenzado a aprender siendo apenas un niño.
Aquella fue una etapa larga y difícil, marcada por las circunstancias de la guerra y sus consecuencias, como sucedió con tantos españoles que vieron interrumpidos sus proyectos personales y profesionales. En el caso de Melchor, aquellos años supusieron también una prolongada interrupción de su formación en el mundo de la repostería, un oficio al que había dedicado sus primeros esfuerzos y en el que comenzaba a adquirir experiencia antes de ser llamado a filas.
Cuando finalmente pudo regresar a La Laguna, Melchor retomó su vida y volvió al mundo de la repostería, recuperando así una actividad que había quedado interrumpida durante buena parte de su juventud.

La Laguna sufrio tiempos convulsos y represivos en la retaguardia. Falangista defielan por «La Carrera». recreación La Laguna Ahora.
El regreso al obrador
Hacia 1944 o 1945, una vez concluida su larga etapa militar, Melchor se reincorporó al obrador de Claudio, en la zona del Cristo, vinculado a la tradición repostera de Rita. Allí continuaría trabajando durante el resto de su vida laboral, compaginando su actividad en el establecimiento con los trabajos de repostería que también realizaba en su propio domicilio.
Este regreso tiene una especial importancia para comprender su trayectoria profesional, pues ya no se trataba de aquel muchacho de doce años que había comenzado como pinche, sino de un hombre que, después de una larga ausencia impuesta por las circunstancias históricas, retomaba un oficio que conocía desde la infancia y en el que, con el paso de los años, llegaría a adquirir una notable experiencia y destreza.
Puede considerarse, por tanto, que el obrador de Rita constituyó la verdadera escuela de formación de Melchor Llano Espósito. Allí había dado sus primeros pasos en el aprendizaje de la repostería y allí, tras su regreso, pudo consolidar y perfeccionar los conocimientos, las técnicas y las habilidades que acabarían definiendo su trayectoria como repostero.
De esta manera, su historia permite establecer una interesante continuidad dentro de la tradición repostera lagunera, entre el obrador de Rita, vinculado al Café Central, y la dulcería del Cristo, recordada popularmente como la dulcería de la calle de las Cruces. Ambos establecimientos forman parte del entorno profesional en el que Melchor desarrolló su oficio y contribuyó, a lo largo de los años, a mantener viva una tradición artesanal estrechamente ligada a la historia y a la vida cotidiana de La Laguna.
