La Laguna Ahora por España de Fiesta y celebraciones de octubre: Fiesta del Magosto o Fiestas Patronales de San Martín en Ourense
Cada 11 de noviembre, Ourense celebra una de sus fiestas más emblemáticas, una tradición que combina historia, gastronomía, cultura popular y el encuentro alrededor del fuego.
La ciudad gallega de Ourense vive cada 11 de noviembre una de las jornadas más especiales de su calendario festivo: la Fiesta del Magosto, coincidiendo con la festividad de San Martiño (San Martín de Tours), patrón de la ciudad. Se trata de una celebración profundamente arraigada en la identidad ourensana, en la que las castañas asadas, el vino nuevo y las reuniones populares se convierten en protagonistas.
El Magosto es mucho más que una fiesta gastronómica. Representa una forma de entender la vida comunitaria, de conservar las costumbres heredadas y de celebrar los frutos que ofrece la tierra durante el otoño.
Una tradición de raíces ancestrales
El origen del Magosto se relaciona con antiguas celebraciones agrarias vinculadas al final de las cosechas y a la llegada del invierno. Aunque sus antecedentes exactos no están completamente documentados, suele asociarse con tradiciones anteriores al cristianismo, en las que el fuego tenía un importante valor simbólico.
Con el paso de los siglos, estas costumbres se integraron en el calendario cristiano y quedaron vinculadas a la festividad de San Martín de Tours, celebrada el 11 de noviembre.
En Galicia, el Magosto adquirió una personalidad propia, especialmente en las zonas del interior, donde los castañares desempeñaron históricamente un papel fundamental en la alimentación y la economía rural.
Antes de la expansión del cultivo de la patata y del maíz, la castaña fue uno de los alimentos básicos de numerosas comunidades gallegas. Su importancia explica el protagonismo que todavía conserva en las celebraciones otoñales.
Ourense y San Martiño: una fiesta con identidad propia
En Ourense, el Magosto está estrechamente unido a la festividad de San Martiño, patrón de la ciudad y titular de su catedral.
Durante esta jornada, los ourensanos mantienen la costumbre de reunirse con familiares, amigos y vecinos para compartir castañas asadas y otros productos tradicionales.
Los espacios al aire libre, los parques, los montes próximos y los lugares habilitados para la celebración se convierten en escenarios de convivencia.
La importancia de esta tradición recibió un reconocimiento institucional en 2008, cuando el Magosto de Ourense fue declarado Fiesta de Interés Turístico de Galicia.
Este reconocimiento pone de relieve su arraigo popular y su contribución a la conservación del patrimonio cultural gallego.
El fuego y las castañas: los grandes protagonistas
El elemento más característico del Magosto es el fuego, alrededor del cual se asan las castañas.
Tradicionalmente, las hogueras servían tanto para preparar los alimentos como para reunir a la comunidad. El fuego simbolizaba el calor compartido frente a la llegada del frío y constituía un punto de encuentro durante las largas jornadas otoñales.
Las castañas se asan hasta que su piel se abre y adquieren su característico aroma tostado. Después se pelan y se comen calientes, acompañadas habitualmente de vino.
Una de las costumbres más divertidas, especialmente entre los más jóvenes, consiste en tiznarse la cara con el carbón o las cenizas del asado, una práctica festiva que todavía puede verse en algunos magostos tradicionales.
Una gastronomía ligada a la tierra
La gastronomía ocupa un lugar esencial en esta celebración.
Además de las castañas, el Magosto suele acompañarse de chorizos, productos derivados del cerdo, pan y vino nuevo, en una combinación que refleja la tradición alimentaria del interior de Galicia.
La relación entre el Magosto y el ciclo agrícola se conserva en numerosos refranes populares. Uno de los más conocidos dice:
«Polo San Martiño, trompos ao camiño».
También es habitual recordar la asociación de estas fechas con la matanza tradicional del cerdo, expresada en el dicho:
«A cada porco lle chega o seu San Martiño».
Estas expresiones forman parte de un rico patrimonio oral que transmite las costumbres y la sabiduría popular de generación en generación.
Una celebración que une generaciones
Uno de los mayores valores del Magosto es su carácter comunitario.
La fiesta constituye una oportunidad para que distintas generaciones compartan experiencias y mantengan vivas tradiciones que, durante siglos, formaron parte de la vida cotidiana.
Los mayores recuerdan los magostos de su infancia, cuando las familias se reunían en los castañares o en los montes cercanos. Los más jóvenes descubren estas costumbres a través de las actividades escolares, las celebraciones vecinales y los encuentros populares.
De esta manera, el Magosto continúa siendo un vínculo entre el pasado y el presente, adaptándose a los nuevos tiempos sin perder su esencia.
El Magosto como patrimonio cultural de Galicia
Aunque se celebra en numerosos municipios gallegos, el Magosto de Ourense destaca por su especial vinculación con San Martiño y por la importancia que tiene dentro de la vida social de la ciudad.
Su celebración refleja elementos esenciales de la cultura gallega: la relación con la naturaleza, el respeto por los ciclos agrícolas, la riqueza gastronómica y la importancia de compartir.
Además, contribuye a preservar conocimientos tradicionales relacionados con la recolección y preparación de las castañas, la cocina popular y las formas de convivencia propias del mundo rural.
En una sociedad cada vez más urbanizada, estas fiestas permiten recuperar prácticas que forman parte de la memoria colectiva.
Una tradición que sigue viva
Cada noviembre, el aroma de las castañas asadas anuncia en Ourense la llegada de una celebración que ha sabido resistir el paso del tiempo.
El Magosto no es únicamente una ocasión para degustar productos de temporada. Es también una manifestación de identidad, un homenaje a las generaciones anteriores y una expresión del patrimonio cultural gallego.
Entre el calor de las brasas, el sabor de las castañas y la alegría de las reuniones populares, Ourense renueva cada año su compromiso con una de sus tradiciones más queridas.
Porque el Magosto, más que una fiesta, es una manera de compartir la historia, la cultura y el espíritu de Galicia.
