La Laguna Tenerife conquista el Carpena a golpe de carácter y triple (75-80)

El conjunto aurinegro se impone al Unicaja (75-80) en Málaga después de una sobresaliente segunda mitad, con Marcelinho Huertas y Kyle Guy al frente de una victoria de enorme mérito

La Laguna Tenerife ya sabe ganar en la Liga Endesa 2026-27. Y lo hizo a lo grande. El conjunto aurinegro conquistó este sábado el Martín Carpena tras imponerse al Unicaja por 75-80 en un encuentro de enorme exigencia, resuelto gracias a una segunda mitad de personalidad, acierto exterior y sangre fría cuando el cuadro malagueño amenazó con culminar la remontada.

No fue una victoria cualquiera. Tenerife tuvo que sobrevivir a un inicio favorable al conjunto local, crecer desde la defensa y encontrar después su mejor versión ofensiva para abrir una brecha que llegó a alcanzar los 14 puntos. Y cuando el Carpena apretó y Unicaja convirtió los últimos minutos en una prueba de resistencia, los aurinegros no temblaron.

Kyle Guy, con 18 puntos, y el incombustible Marcelinho Huertas, autor de 17 puntos, siete asistencias y 21 créditos de valoración, marcaron el paso de un Tenerife que castigó especialmente desde el perímetro. El 13 de 26 en triples —un excelente 50 por ciento— terminó siendo una de las grandes diferencias de una noche en la que los tinerfeños supieron golpear en los momentos adecuados.

Unicaja amenaza de salida

El encuentro comenzó con el ritmo y la intensidad propios de dos equipos llamados a estar en la zona noble de la competición. Unicaja trató de imponer desde el principio su físico y encontró premio con un parcial que le permitió colocarse 20-12.

El Carpena empujaba y Tenerife necesitaba una respuesta rápida para evitar que el partido se le escapara demasiado pronto. La encontró en quien tantas veces ha cambiado el rumbo de los encuentros aurinegros.

Marcelinho Huertas apareció.

El base brasileño, a sus 43 años, volvió a demostrar que el paso del tiempo parece tener unas reglas diferentes cuando el balón cae en sus manos. Dos triples consecutivos devolvieron a Tenerife al encuentro y frenaron el primer intento de escapada malagueño.

Los aurinegros consiguieron recomponerse y cerraron el primer cuarto a solo dos puntos, 23-21.

El partido entró entonces en una fase mucho más equilibrada. Unicaja trataba de hacer daño desde su mayor presencia en el rebote, mientras Tenerife buscaba circulación, paciencia y espacios para sus tiradores. Ninguno consiguió imponer definitivamente su plan.

Así, tras veinte minutos de alternativas, el marcador reflejaba exactamente lo que se estaba viendo sobre la pista: 39-39 al descanso.

Todo por decidir.

Tenerife cambia el partido

La vuelta de vestuarios mostró a un Tenerife más reconocible y, sobre todo, mucho más incómodo para su rival.

El equipo dirigido por Jaka Lakovic aumentó la intensidad defensiva, dificultó la circulación de Unicaja y empezó a encontrar mejores situaciones en ataque. Marcelinho manejaba los tiempos y Kyle Guy comenzaba a hacer daño desde el perímetro.

Tenerife no necesitó una explosión repentina. Fue construyendo su ventaja posesión a posesión, obligando al conjunto malagueño a jugar cada vez más incómodo.

El tercer cuarto terminó 16-20 para los visitantes y dejó el marcador en 55-59 antes de los diez minutos definitivos.

Pero lo mejor de Tenerife todavía estaba por llegar.

La dinámica positiva del final del tercer periodo se prolongó en el inicio del último. Los aurinegros olieron el momento y fueron directamente a por el partido.

Entonces apareció Guy.

Un triple del estadounidense llevó el marcador hasta el 55-67, silenciando por momentos el Carpena y colocando a Tenerife con una ventaja que empezaba a ser muy seria. La renta llegó a alcanzar los 14 puntos.

El conjunto isleño había conseguido lo más difícil: mandar con claridad en Málaga.

El Carpena despierta

Quedaba, sin embargo, mucho partido.

Unicaja no estaba dispuesto a entregar la noche delante de su afición. Kendrick Perry asumió responsabilidades y lideró la reacción local. El base fue el principal argumento ofensivo de los malagueños y terminó como máximo anotador del encuentro con 23 puntos.

Tenerife, que durante varios minutos había jugado con comodidad, comenzó a sentir la presión.

El Carpena despertó.

Los triples de Amine Noua y Jaime Fernández terminaron de encender a los 9.936 espectadores presentes en las gradas y la diferencia empezó a reducirse peligrosamente.

De una ventaja que parecía casi definitiva se pasó al 71-75 cuando restaba 1:40.

Cuatro puntos.

Noventa y nueve segundos.

Y todo otra vez abierto.

Era el momento en el que el partido dejaba de depender únicamente del acierto. Tocaba tener cabeza.

Y Tenerife la tuvo.

Abromaitis aparece cuando más quema el balón

Con Unicaja lanzado y el pabellón convertido en una caldera, Tenerife consiguió detener la remontada.

Tim Abromaitis apareció para firmar uno de esos detalles que no siempre ocupan la primera línea de las estadísticas, pero que terminan decidiendo partidos. Su palmeo en los instantes decisivos dio aire a los aurinegros cuando más lo necesitaban.

A partir de ahí, Tenerife supo gestionar las últimas posesiones y Jaime Fernández terminó de asegurar el triunfo desde la línea de tiros libres.

El reloj llegó a cero.

75-80.

Victoria aurinegra.

Una victoria trabajada, sufrida y especialmente valiosa por el escenario y por la manera de conseguirla.

El triple, un arma letal

Las estadísticas explican buena parte de lo ocurrido en Málaga.

Unicaja dominó claramente el rebote, 39 capturas frente a las 26 de Tenerife, pero el conjunto aurinegro compensó esa diferencia con una eficacia extraordinaria desde más allá de los 6,75 metros.

Tenerife convirtió 13 de sus 26 lanzamientos triples, un 50 por ciento de acierto, mientras que los malagueños terminaron con siete aciertos en 24 intentos, un 29 por ciento.

En un encuentro decidido por cinco puntos, semejante diferencia terminó pesando una barbaridad.

Guy fue el máximo anotador tinerfeño con 18 puntos, pero nuevamente la figura de Marcelinho adquirió una dimensión especial. El brasileño terminó con 17 puntos, siete asistencias y 21 de valoración, dirigiendo al equipo durante los momentos más delicados.

Jaime Fernández sumó 13 puntos y Abromaitis aportó siete, además de esa acción fundamental en el tramo final.

Por parte de Unicaja, Perry terminó con 23 puntos, mientras que Noua y Hunt aportaron 13 cada uno.

Una victoria para crecer

Más allá de las estadísticas, Tenerife se lleva de Málaga algo especialmente importante en este comienzo de temporada: confianza.

Ganar en el Martín Carpena exige jugar bien, pero también resistir. El conjunto aurinegro hizo ambas cosas.

Supuso, además, una noche cargada de simbolismo por la presencia de Txus Vidorreta en el banquillo contrario, después de una década profundamente ligada a la historia reciente del baloncesto tinerfeño.

Esta vez, sin embargo, la alegría viajó de regreso a Canarias.

La Laguna Tenerife supo sufrir cuando Unicaja mandaba, tuvo paciencia para esperar su oportunidad, golpeó con contundencia después del descanso y mostró oficio cuando el partido amenazaba con escapársele en los últimos minutos.

Queda mucha Liga Endesa por delante y todavía es pronto para sacar conclusiones definitivas. Pero ganar en Málaga siempre significa algo.

Y hacerlo de esta manera, todavía más.

Unicaja 75 – La Laguna Tenerife 80. Primera victoria aurinegra del curso y golpe de autoridad en una de las canchas grandes de la ACB.

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