Ventas, bodegas, tabernas y cafeterías del entorno de la Catedral de La Laguna: «Antonio el Puntero» (X). Por Julio Torres

El creador de «La Puchereta» fue un hombre singular: Hoy mostramos a Domingo de Laguna con Hemingway y Camilo José Cela. Periodista, personaje hábil y extraordinariamente bien relacionado, durante su etapa madrileña supo moverse en ambientes culturales de primer orden. Visitó a Pío Baroja durante su enfermedad y trató a figuras como Camilo José Cela. En torno al entierro de Baroja aparecen también episodios y fotografías en los que Domingo coincide con Cela y Ernest Hemingway. Fotos colección Julio Torres Santos.

La primera puchereta: alrededor de una mesa, el renacer de las Fiestas del Cristo (IV)

1966 una fiesta del Cristo que necesitaba un nuevo impulso

Los festejos de 1965 y 1966 no habían alcanzado el relieve de otras ediciones y faltaba aquel acontecimiento capaz de provocar expectación dentro y fuera de La Laguna. Es precisamente ahí donde aquella primera puchereta adquiere su verdadero significado.

Domingo de Laguna reunió en torno a la mesa a personas capaces de influir, decidir, proponer o, sencillamente, abrir puertas. De aquella conversación debía salir algo concreto. Había que conseguir que las fiestas de 1967 recuperasen uno de aquellos grandes acontecimientos que años atrás habían convertido septiembre en una cita cultural de primer orden.

En torno a la comida y a los vasos de vino fueron surgiendo conversaciones, propuestas y, sobre todo, compromisos. Entre quienes podían contribuir a hacerlos realidad estaba naturalmente el Ayuntamiento, entonces presidido por el alcalde José Luis Mauri Morín Verdúgo.

Pero también se consideró necesario recuperar para aquella empresa a una figura fundamental de la etapa anterior: Luis Ramos Falcón. Ramos Falcón vivía entonces algo alejado de los ambientes eclesiales o paraeclesiales. Hombre de pasado republicano y personalidad independiente, se había mantenido al margen de determinados círculos, pero nunca había dejado de participar intensamente en la vida cultural de La Laguna.

Su nombre estaba unido al Orfeón La Paz, al folclore, al timple, a las parrandas y a una manera de entender la cultura popular profundamente ligada a la ciudad.

Alguien asumió durante aquella puchereta el compromiso de acercarse a él. Y el acercamiento fructificó.

También te podría gustar...