Los ventorrillos de Tejina. Por Julio Torres

A la izquierda la famosa «Parranda de don Luis Ramos» en el Ventorrillo de «Pata Rajada» en unas fiestas de Tejina en los primeros años de la década de los 60, en esa época se parrandeaba de fiesta en fiesta. En la foto: don Luis Ramos Falcón, Falo Perera, Juan José «Calzones», Miguel «El Napi», Elfidio Alonso; Sebastián Ramos o doña Celedonia la de «Los Risquetes», una voz llena de calidad y folclore que dominaba la zona de Milán y Tejina. Hoy día de San Bartolomé la publicamos en recuerdo de aquellas fiestas de antaño. Foto coloreada IA 2026.
Desde el próximo viernes, 28 de agosto, cuando las carrozas recorran las calles, las Fiestas de Tejina entrarán de lleno en sus días grandes. El sábado será la noche de los fuegos; el domingo tendrá lugar la esperada entrada de los tres Corazones a la plaza; el lunes llegará el descuelgue y, el martes, continuará la parranda hasta la retirada de los Corazones.
Pero hoy quiero detenerme en otro de esos elementos que hacen inconfundibles estas fiestas: el ambiente de los ventorrillos de Tejina, junto a los restaurantes y casas de comida tradicional que, durante estos días, llenan el pueblo de aromas, sabores y sonidos. El olor de los adobos se mezcla con el vino y con la música de las parrandas, creando una estampa que forma parte inseparable de nuestras celebraciones.
La recuperación de los ventorrillos tejineros y la calidad que han alcanzado en los últimos años nos han animado a dedicarles estas líneas. Por una parte, para contribuir a mantener una tradición que prácticamente ha desaparecido en otros lugares del municipio; por otra, para orientar a quienes disfrutan de la gastronomía popular. Y también como una invitación a quienes nos visitan para que conozcan de cerca nuestras costumbres festivas y gastronómicas.
La recuperación del ventorrillo se justifica por sí sola, pero este año proponemos algo más: hacer un recorrido por la cocina tradicional de Tenerife a través de los ventorrillos tejineros y sus menús de fiestas. En ellos también pueden encontrarse buenos vinos de la tierra. Como siempre, conviene probar, preguntar los precios o echar un vistazo, antes de pedir, a las pizarras que muchos exhiben en sus paredes.
Cada noche, el característico tufillo de la carne en adobo nos anuncia que estamos en plena Fiesta de los Corazones. Durante estos días de agosto encontramos en Tejina casas particulares, salones y patios convertidos en improvisados lugares de encuentro, engalanados con faroles y banderitas de papel. Allí se charla, se come, se bebe y, sobre todo, se comparte.
Toneles y vasos, platos de garbanzas, la sartén chirriante y el brasero humeante vuelven a despertar el apetito. Es una escena que se repite año tras año y que conserva buena parte del sabor de las fiestas de antes.
Tejina nos espera
Los ventorrillos, las tascas y los restaurantes de toda la vida ya están preparados para recibir las fiestas. En sus mesas podremos degustar algunos de los platos más representativos de nuestra cocina: la carne de cabra, tan ligada a la gastronomía tejinera; las chuletas de cochino negro; las lapas de La Barranquera; la morena frita; las garbanzas compuestas; el conejo en adobo y, por supuesto, unas buenas papas arrugadas o fritas.
Y para terminar, un postre con nombre propio: el Gato Moca, para muchos —aunque sobre gustos siempre habrá discusión— uno de los reyes de los postres caseros de Tenerife.
Durante estos días, las fiestas y la rica cocina de la comarca irán de la mano. Los Corazones, los fuegos, las parrandas, los ventorrillos y la gastronomía convierten a Tejina en un punto de encuentro y en una magnífica oportunidad para mantener vivas nuestras tradiciones.
Porque las Fiestas de Tejina no solo se contemplan y se escuchan. También se huelen, se saborean y se comparten.
