Bajamar y el reggae: cuando el Atlántico encontró el ritmo de Jamaica

Este jueves 6 de agosto: Reggae Can Dub Party en el Faro de Bajamar, de 17:00 a 22:00 h. La programación incluye actuaciones de Lasai, Rootikal Bass Sound System, Narfyah & Warrior E, Sister Souto y BSIDEROOM
Cada verano, Bajamar y Punta del Hidalgo, en el noreste de Tenerife, se convierten en un punto de encuentro para miles de personas atraídas por un género musical nacido a más de 6.000 kilómetros de distancia: el reggae. A primera vista puede parecer una curiosa coincidencia, pero la relación entre esta zona costera y la música jamaicana tiene profundas raíces históricas y culturales.
El reggae surgió en Jamaica a finales de la década de 1960 como una evolución del ska y el rocksteady. Más que un estilo musical, se convirtió en una forma de expresar identidad, resistencia, justicia social y respeto por la diversidad. Artistas como Bob Marley difundieron estos valores por todo el mundo, transformando el reggae en un lenguaje universal.
En Canarias, la llegada del reggae estuvo estrechamente vinculada al mar. Durante los años setenta, numerosos surfistas estadounidenses comenzaron a visitar las costas de Punta del Hidalgo y Bajamar. Junto con sus tablas trajeron discos, nuevas formas de entender la música y una cultura ligada a la naturaleza y la convivencia. Ese intercambio cultural despertó el interés de muchos jóvenes canarios, que empezaron a formar las primeras bandas de reggae del archipiélago.
Con el paso del tiempo, Tenerife desarrolló una escena propia. Músicos, cantantes, DJs y promotores consolidaron un movimiento que fue creciendo durante décadas hasta convertir a Canarias en una referencia dentro del reggae español. Hoy existen numerosos artistas locales que combinan las raíces jamaicanas con influencias africanas, latinoamericanas y canarias, creando un sonido con identidad propia.
En este contexto nació el Reggae Can Festival, un proyecto que busca ofrecer un espacio estable para la música reggae producida en Canarias y, al mismo tiempo, acercar al público a los valores de esta cultura. Más allá de los conciertos, el festival incorpora actividades educativas, propuestas familiares, iniciativas de igualdad, accesibilidad y sostenibilidad, demostrando que un evento musical también puede convertirse en una herramienta de transformación social.
La edición de 2026 refuerza esa apuesta con una jornada inaugural en Bajamar dedicada a la cultura sound system, una tradición nacida en Jamaica donde grandes equipos de sonido al aire libre se convierten en protagonistas de la experiencia musical. Esta fórmula, que dio origen a buena parte de la música popular jamaicana, sigue siendo uno de los símbolos más representativos del reggae y del dub.
La historia del reggae en Bajamar demuestra cómo la cultura viaja de formas inesperadas. Lo que comenzó como un intercambio entre surfistas y jóvenes locales terminó convirtiéndose en un patrimonio musical compartido. Hoy, las olas que atraen a deportistas de todo el mundo siguen siendo el escenario donde resuenan los ritmos jamaicanos, recordándonos que la música no entiende de fronteras y que el Atlántico, más que separar continentes, también puede unir culturas.
