Foto y poema a San Cristóbal en su día

Llano de San Cristobal La Laguna, en primer termino el tanque que también dió nombre a la zona (Tanque Abajo) al fondo la ermita. La Laguna a principios del siglo XX.
San Cristóbal, gigante de la fe
Dicen que eras un hombre de hombros anchos,
forjado entre montañas y caminos,
que buscabas servir al rey más grande
sin saber que el Señor ya iba contigo.
Cruzabas cada noche las corrientes,
desafiando el río y sus bramidos;
sobre tu espalda pasaban los viajeros,
confiados en tus brazos y en tu abrigo.
Hasta que un niño, humilde y silencioso,
pidió llevarlo al otro lado del río.
Lo alzaste con ternura entre tus brazos,
pero el agua tembló bajo tus pasos cansados, vencidos.
—¿Por qué pesas tanto, pequeño?— preguntaste.
Y el Niño respondió con infinito:
—No llevas solo al Hijo del Dios vivo;
llevas al mundo entero sobre ti mismo.
Entonces comprendiste tu destino,
que la verdadera fuerza nace del servicio;
que el más grande es quien carga al hermano,
y el más rico, quien entrega su camino.
Por eso hoy tu nombre sigue vivo,
protector del viajero y del peregrino,
guardián de quienes parten con esperanza
y de quienes regresan buscando abrigo.
Bendice nuestras sendas, San Cristóbal,
haz firme nuestro paso en el camino;
que nunca falte fe cuando haya sombras,
ni caridad cuando el prójimo esté herido.
Y cuando el río de la vida sea profundo
y parezca imposible su recorrido,
llévanos también sobre tu ejemplo,
hasta encontrar la orilla prometida por Cristo.
Amén.
