Foto y poema en el Día de la Madre

En una ventana. Buenavista del Norte, Tenerife años 50. (FAT).
Madre,
tu voz es el primer refugio
donde aprendió a latir mi nombre.
Eres la luz que no se apaga
aunque el mundo se nuble,
la mano que sostiene
sin pedir nada a cambio.
En tus ojos habita la paciencia,
y en tu abrazo,
el tiempo se detiene
como si todo estuviera bien.
Has sido raíz y camino,
silencio y canción,
fuerza en mis días frágiles
y calma en mis tormentas.
Madre,
si alguna vez me pierdo,
sé que tu amor
será siempre el lugar
al que volver.
