La Laguna Ahora por España de Fiesta y celebraciones en abril: San Prudencio y Nuestra Señora de Estibaliz en Vitoria-Gasteiz (Álava)

Cuando Álava se va de romería

Cada final de abril, Vitoria-Gasteiz cambia de ritmo. El calendario avanza hacia una de las citas más queridas por la ciudadanía: las fiestas de San Prudencio y Nuestra Señora de Estíbaliz, una celebración que mezcla tradición, identidad y ganas de calle en dosis casi perfectas.

No hace falta ser especialmente religioso para sentirse parte de la fiesta. Basta con acercarse a las campas, seguir el sonido de los tambores o compartir mesa y mantel improvisado bajo los árboles.

El sonido que lo anuncia todo

La víspera, el 27 de abril, la ciudad empieza a latir distinto. Al caer la tarde, las cuadrillas se reúnen, afinan instrumentos y ocupan el centro. La retreta y la tamborrada marcan el inicio simbólico: redobles constantes, barriles convertidos en percusión y un ambiente que mezcla tradición donostiarra con carácter alavés.

No es un espectáculo para mirar desde lejos. Aquí se participa: se canta, se sigue el ritmo, se improvisa. La fiesta empieza así, sin solemnidad, pero con fuerza.

28 de abril: la romería que define una provincia

El día grande llega con la romería a Armentia, cuna de San Prudencio. Desde primera hora, miles de personas se acercan caminando, en bici o en coche hasta las campas que rodean la basílica.

Allí ocurre algo difícil de explicar y fácil de reconocer: familias enteras desplegando manteles, cuadrillas compartiendo tortilla, txistorra o caracoles, y un ambiente festivo que no entiende de edades.

La religión convive con lo popular. Mientras algunos participan en los actos litúrgicos, otros simplemente celebran el encuentro. Porque, en el fondo, este día va de eso: de reunirse.

Entre tradición y cultura contemporánea

Durante varios días, la ciudad mantiene el pulso festivo. Hay conciertos, actividades infantiles, danzas, gastronomía y espacios pensados para públicos diversos. El programa ha ido evolucionando, incorporando propuestas actuales sin perder su esencia.

Es una fiesta abierta, accesible, donde lo mismo se puede escuchar una fanfarria tradicional que un concierto moderno en una plaza céntrica.

1 de mayo: el broche en Estíbaliz

La celebración se despide el 1 de mayo en el Santuario de Estíbaliz, dedicado a Nuestra Señora de Estíbaliz. La escena se repite, pero con otro paisaje: un cerro rodeado de naturaleza donde la romería adquiere un tono más pausado.

El ambiente sigue siendo festivo, aunque con cierto aire de despedida. Es el cierre de varios días en los que Álava se reconoce a sí misma.

Mucho más que una fiesta

San Prudencio y Estíbaliz no son solo fechas en el calendario. Son una forma de entender la convivencia: salir al campo, compartir comida, mantener tradiciones y, al mismo tiempo, adaptarse a los nuevos tiempos.

En una época donde todo parece ir deprisa, estas fiestas ofrecen algo sencillo y valioso: parar, encontrarse y celebrar lo común.

Y quizá por eso, año tras año, siguen siendo imprescindibles.

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