Curiosidades e historia de la cuaresma y la Semana Santa lagunera: Jaky Romero precursor de la Semana Santa en La Cuesta (y V). Por Julio Torres

En silencio vestido con su túnica de ruán del Gran Poder
Muchos recuerdan que en 1994 quiso acompañar a María Santísima de la Amargura “en silencio vestido con su túnica de ruán del Gran Poder”. El cáncer ya había hecho mella en él y no podía cumplir con su estación de penitencia. Así que solicitó una dispensa “para poder procesionar con nosotros”.
Autodidacta también como bordador, en una segunda etapa Jaky Romero realizó una estancia en el taller de Ramón Paleteiro, perfeccionando así su técnica como “bordador artístico”. Fue Jaky uno de los primeros “aprendices” que el afamado bordador y vestidor de imágenes marianas sevillanas admitió en su taller de bordado, y llegaron a mantener una gran amistad. Aunque tenía conocimientos palio, con un recorte muy sencillo. En 2015, el manto sería restaurado por el güimarero Jaime Estévez, traspasándolo a un nuevo soporte de terciopelo.
Dados, hojillas, ladrillos, mucetas, milaneses, paradillas, puntitas…salían de sus ágiles dedos cuando bordaba en oro y compartía animadas e inolvidables tardes de charlas con sus “visitas”, mientras bordaba en su taller, al final del pasillo de su domicilio.
Bordó Jaky sobre todos los tejidos posibles de soporte base: raso, brocado, seda, terciopelo o tisú. Adquiría los hilos (briscado, canutillo, giraspe, oro fino o entrefino…) en diferentes tiendas especializadas de Sevilla, como “Casa Rodríguez”.
Uno de sus primeros trabajos en La Laguna fue el terno de salida la Purísima Concepción, regalo de Lorenzo de Armas “Maneca”20. La saya, beige, y el escapulario, celeste, están bordados en oro sobre brocado también en oro. Los angelitos que aparecen en estos elementos, imitando hueso y pan de oro, son colaboración del reconocido bordador lagunero Álvaro Rivero Delgado21, quien se había iniciado en el oficio observando a Jaky (completando luego su extensa formación en otros talleres), y que describe este trabajo como “una obra dignísima y bellísima”. El proyecto incluía en un futuro el bordado del manto, que continúa en brocado.

Curiosamente, su obra magna en La Laguna no se inscribe en el mundo sacro, el que le apasionaba, sino en el mundo civil: sin sombra de duda, la bandera del Orfeón “La Paz”.
Esta sociedad lagunera le encargó una bandera para sustituir a la primigenia, ya deteriorada. La querían bastante sencilla, pues la exhibían en sus numerosos actos. Sobre raso blanco dispuso un óvalo de raso morado –color institucional de La Laguna-, y sobre él bordó su escudo, con una paloma -en alusión a la simbología de la Paz -, y unas ramas de olivo sobrepuestas sobre una lira, haciendo de costalería, cerería, vestimenta…Jaky destacó especialmente en el bordado, oficio en el que llegó a ser un gran especialista.
