Es tiempo de Navidad: Bonfilio Marrero, memoria viva del belenismo lagunero

A modo de homenaje a Bonfilio Marrero Salas, considerado el belenista más veterano de San Cristóbal de La Laguna, su trayectoria constituye un auténtico recorrido por la historia reciente de los belenes navideños en la ciudad. No en vano, lleva más de 65 años dedicando cada Navidad a la creación de nacimientos, una tradición que inició siendo apenas un niño junto a su abuelo, Luis Marrero.
Sus primeros pasos los dio en el Belén viviente de la parroquia de La Concepción, uno de los más antiguos de la Isla, en el que trabajó junto a otros miembros de su familia. Aquella etapa se vio interrumpida por el derrumbe de la cubierta del templo en 1972, hecho que dio lugar a una larga restauración que no culminaría hasta 1974. Tras la reapertura, Bonfilio continuó participando en el Belén viviente durante tres años más, cerrando así una etapa clave de su formación.
En 1978 inició su andadura como belenista individual con la realización de su primer belén en la Capilla de los Plateros, situada en la lagunera calle de San Juan. Posteriormente, durante once años consecutivos, continuó su labor en la ermita de San Cristóbal. En esta etapa desarrolló un estilo claramente costumbrista canario, incorporando maquetas que reproducían inmuebles, torres, iglesias y espadañas emblemáticas de la ciudad, dotando a sus montajes de un marcado carácter identitario.
Desde 2021, Marrero apuesta por un belén tradicional de gran delicadeza y detalle. “Me gusta hacer los misterios con un humilde portal, al que llegan caminos que atraviesan montañas, por donde avanzan los Reyes Magos, los pastores con sus rebaños y otras figuras características del belén”, explica. Destaca, además, que muchas de las figuras que utiliza son muy antiguas y pertenecieron al belén de la antigua Casa Sindical, concretamente a la Obra de Educación y Descanso, entidad que durante años también organizó la cabalgata de Reyes.
El portal de este año puede visitarse en la Capilla de la Cruz de los Herreros, en la calle Quintín Benito, junto al Parque de la Constitución, se puede visitar todos los días de 10 a 12 horas y de 4 a 6 de la tarde. Se trata de un belén clásico que, más allá de su valor artístico, logra transportar al visitante a la infancia y mantener viva una tradición que Bonfilio Marrero ha sabido preservar con constancia, pasión y memoria.
