Galería de Romeras Mayores de la Romería Regional de San Benito Abad: fiestas de 1965

Srta. María del Carmen Maffiote Carrillo Romera Mayor de las Fiestas y Romería Regional de San Benito Abad 1965.
Romería 1964
Otra vez los caminos, las sendas de la isla confluyendo y polarizando su hervor de vida, su latido humano, en esa encrucijada donde, bajo las sufridas tierras de la altiplanicie isleña, desgrana su pulso de grávidas intermitencias el corazón de Tenerife.
Bajo el azul de la mañana, en el alba recién estrenada del estío, La Laguna va cincelando un friso de romeras motivaciones; un friso en el que espejea la querencia por lo más puro y entrañable del terruño.
En este mediodía festero, la tierra cobra su más sonoro acento, su inflexión más tierna, su rotunda expresividad. Por las calles se derrama, cual siembra de nostalgias, el cortejo de nuestras esencias y tradiciones.
Y se hace estallido multicolor, arpegio de guitarras y timplillos; tejer y destejer de pasos de baile; voz de folias, isas y malagueñas; desplegado trapío de veleros; vellones de pastoriles mansedumbres; redoble de tamboril y trino de flauta; repicar de castañuelas; colmados balayos de sazonados frutos y mieses; enfervorizada ofrenda floral, como homenaje al dulce y mínimo Santo, patrono de labradores anhelos y campesinas esperanzas; paciente mugir de lustrosos ganados; pleamar de coplas, danzas y alegorías verná¬culas… Suprema lección, en fin, de amor, de belleza y vocacional entrega a esa apretada gavilla de valores con los que la isla—el archipiélago entero—se ennoblece.

Lo dice bien García Cabrera, en su Romance de La Laguna:
Y cuando toda la vega
entra en mis lares bailando,
y sus aperos y frutas
se entrañan en mi regazo,
y cada calle da a luz
mieses, carretas, ganados,
en el río de colores
que es la progenie del agro,
el corazón en el pecho
me salta como un muchacho
