Fotos, coplas y poemas a la Candelaria (y IV)

Una vez fue un primo mío
que estuvo año y medio en Bana
y tocaba en acordión
mucha guajira cubana.
Había en los ventorrillos
cosa barata y sabrosa:
Carne adobo, uvas de Arafo,
vino blanco y gasedosa.
Al salir la procesión,
padre de promesa iba,
con una lata de aceite
y esnudo de medio arriba.
Mi primo, el que estuvo en Bana,
que era muy inteligente,
se echaba siempre una loba
que hacía llorar a la gente.
Ahora hay menos diversión,
pos vamos en artomoble,
se llega en un dos por tres
y encimba nos cuesta el doble.
Ya no beben gasedosa,
que era una cosa tan buena,
ni en los corredores brincan
ni «o botan en la arena.
La cirimoña de guanches
ahora la jacen de día
y no la jawm da noche,
como antes ia hacia.
Solo la Virgen Santísima
—dice por fin seña Rosa—
sigue siendo como siempre,
tan bonita y milagrosa.
Y sin añadir vocablo,
en guagua con su sobrina
a la fiesta se encamina
la seña Rosa de que hablo.
«¡Qué jedentina a mencina,
qué jumacera del diablo!»
Juan Pérez Delgado (Nijota)
