Los carnavales tradicionales: Carnaval Asturiano

 

El Antroxu rural se mantiene en algunas localidades de Asturias, donde se conservan máscaras ancestrales con las que se disfrazan los personajes del carnaval. Son conocidas también como las mascaradas de invierno, pues en su origen se celebraban desde diciembre hasta febrero. Estas celebracionse de origen pagano fueron absorbidas posteriormente, hacia la Edad Media, por la Iglesia, y se concentraron en los días previos al inicio del periodo cuaresmal.

Originalmente, rompían la monotonía del invierno con ritos que ayudaban a mantener el ciclo vegetativo. Los pueblos vivían de la agricultura y la ganadería, por lo que confeccionaban unas máscaras con formas de animales. El objetivo era el mismo que el de todos los carnavales ancestrales: Purificar el pueblo librándolo de los males y favorecer la fertilidad del campo, el ganado y las personas. Entre las mascaradas de invierno de Asturias destacan los Guirrios de Ponga, Laviana, San Martín y Langreo; los Zamarrones de Lena; los Zaparrastros de Aller; los Reises de Ibias y Valledor, los Bardancos de Caso; los Guilandeiros de Tineo, los Aguilandeiros de Cangas de Narcea, San Juan de Villapañada y de Allende, los y los Sidros de Siero, Bimenes, Valdesoto y Nava… Algunos de ellos han desaparecido, otros han sido recientemente recuperados y también los hay que gozan de buena salud, como en San Juan de Beleño en Ponga. El Guirria, mitad hombre mitad demonio, representa al rey del carnaval y sale a la calle en Año Nuevo para pedir el aguinaldo y cometer algunas travesuras. En el festejo participan los solteros y las solteras del pueblo, quienes peregrinan por las aldeas próximas pidiendo besos a las solteras y lazando ceniza a los mozos.

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