La Laguna en enero: La Tradición de los Reyes Magos (I)

A la izquierda de la imagen el alcalde José Mauri Morín, un hombre estusiasta del reparto de juguetes a los niños nocesitado. Al Cesar… (Foto: Antonio García, La Laguna 1965).
Las Cabalgatas y Autos Sacramentales de los Reyes Magos en San Cristóbal de La Laguna (I). Por Julio Torres
La Cabalgata de los Reyes Magos de San Cristóbal de La Laguna, la primera celebrada en Canarias
Fundada en 1913 por las Damas de la comisión local de la Cruz Roja de La Laguna, hoy podemos considerar, y a falta de otros estudios, que este descubrimiento sitúa la Cabalgata de Reyes de La Laguna en pionera dentro de las catalogadas y estudiadas en España y de la primera de Canarias.
LOS MAGOS DE ORIENTE
Si bien el Evangelio (Mt. 2) narra su existencia, son pocos los datos que se conocen sobre los Reyes Magos, comenzando por su número –hasta que en el s. VII se fijó en tres, había oscilado entre dos y quince- o su nombre –se determinó en el mismo siglo-. Por otra parte, mientras unos establecen que su origen es persa, otros afirman que el Rey Melchor llegó desde Arabia y el Rey Baltasar desde Africa.
Hasta la Baja Edad Media, una de las grandes conmemoraciones del calendario cristiano, la Epifanía o Adoración de los Magos –que fue denominada antaño “festum luminis”- era una celebración muy sencilla y de estricta abstinencia. Pero con el tiempo se fue imponiendo la tradición de comer el roscón de reyes y perdió su origen de ayuno completo.
No fue hasta mediados del s. XIX cuando los niños comenzaron a recibir juguetes por Navidad. La industrialización y el aumento del nivel de vida provocaron que comenzaran a fabricarse juguetes de forma masiva. Hasta entonces los niños recibían regalos muy sencillos: nueces, almendras, avellanas, pelotas de trapo para ellos y muñecas de cartón para ellas. Los regalos se entregaban durante tres días al año: Santa Catalina –25 de noviembre-, Santa Lucía –13 de diciembre- y Navidad –25 de diciembre-.
La leyenda asegura que los restos de los tres Reyes Magos se encuentran en el interior de un cofre de oro instalado en el Altar Mayor de la catedral alemana de Colonia. Asimismo, se cuenta que cada 6 de enero sus espíritus se elevan desde dicho templo para repartir los regalos a los niños.
La magia de la noche de Reyes a derivado en algunas tradiciones populares que resulta curioso recopilar.
Así, durante la noche del 5 al 6 de enero, los niños deben dejar en el balcón comida –un montón de hierbas frescas- para los camellos de los Reyes Magos. También deben dejar sus zapatos: los padres ponen el zapato derecho si el niño se ha portado bien y el izquierdo en caso contrario. Esta arraigada tradición ha provocado que los zapatos se hayan convertido en un regalo muy común en el día de Reyes. También nace ahí la costumbre entre los pasteleros de muchas regiones españolas de fabricar pequeños zapatos de mazapán para regalar en ese día.
En el interior de las casas deben prepararse tres copas de vino: blanco para Melchor, rosado para Gaspar y tinto para Baltasar.
El tradicional pesebre debe transformase cuando llega la noche de Reyes. Hasta dicha fecha la parte superior del establo ha estado presidida por una estrella fija sin cola; pero durante la noche de Reyes ésta debe substituirse por otra en forma de cometa. Al día siguiente por la noche debe retirarse la estrella del belén. Asimismo se ha popularizado que los Reyes, en sus camellos, vayan paulatinamente acercándose al belén, para postrarse ante el Niño esa señalada noche.
Por lo que se refiere a la tradicional carta de los Reyes Magos, hace 150 años se dejaba en el balcón o una ventana de la vivienda para que un emisario de Sus Majestades la recogiera. A partir de 1884, con la aparición de los buzones, se pasa al sistema actual .
