La Laguna en otoño: Rincones (XXXII)

Taberna en la memoria y pluma de Carlos García

Capilla de San Juan Bautista

Fue esta taberna un lugar de reunión frecuentado por Manuel Verdugo, Diego Crosa y Ramón Gil-Roldán, López Ruiz, Hernández Amador e Ildefonso Maffiote.

Su lugar de ubicación se encontraba en la actual calle Pablo Iglesias, esquina con la calle de San Juan, casi enfrente del cementerio viejo de la ciudad. La fecha de su existencia hay que ubicarla alrededor del año 1.920, y tuvo una efímera vida, ya que al año de su existencia desapareció…En la actualidad y en su mismo lugar se halla un bar que lleva el nombre de Cienfuegos, aunque sus actuales propietarios no recuerdan de la existencia de la tan famosa Capilla de San Juan.

Su primitivo propietario fue Antonio Afonso Ravelo, de quien decía Verdugo, era más lagunero que los verodes de la calle del Remojo.

Nijota escribió en referencia a ésta taberna

En este ambiente pueblerino
del labrador y el ganapán
es un regazo en el camino
con su dorado o rojo vino
esta “Capilla de San Juan”

A pesar de su corta vida fue uno de los cenáculos literarios más importantes y primeros de la ciudad. Verdugo la describió con unas estrofas que decían:

Aquí Esta es la taberna de ¡Dios nos asista!
Esta es la “Capilla de San Juan Bautista”
donde está Verdugo siempre en oración.
Aquí los abstemios hacen penitencia
Aquí los borrachos lavan su conciencia
los unos con vino y otros con sifón.

Parece ser que el nombre que la identificaba,”Capilla de San Juan Bautista”, tiene una clara referencia a la iglesia de San Juan que se encuentra justo en su frente, y era bastante frecuentada tras la asistencia a los entierros que en la parroquia se celebraban, terminado los cuales, los asistentes encaminaban sus pasos a la otra capilla, tal vez a realizar alguna “penitencia”.

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