Magnífica la decisión de nuestros gobernantes laguneros de mantener la decoración navideña. Por Julio Torres

¿Pueden las luces de Navidad perjudicar al comercio?
Hace unas semanas caminar por cualquier centro comercial ya era sinónimo de un recordatorio: las navidades se acercan. No sólo las grandes superficies se empeñan en convertir sus espacios en una postal propia de una película, las calles de las ciudades también.
Los comerciantes se afanan en arreglar y preparar sus escaparates para así hacer más atractivo al cliente su paso frente a él, invitar a que pase y por supuesto, compre. En varias localidades peninsulares, las asociaciones de comerciantes han puesto el grito en el cielo, nunca mejor dicho, por la escasez de luces por parte del Ayuntamiento: esto no ocurrirá en La Laguna, gracias a la predisposición del Alcalde y su grupo de gobierno.
Luces, cámara y acción
Como antes de frailes fuimos monaguillos, hacemos hincapié en la importancia del diseño de los escaparates y de su entorno, para atraer la atención. Resulta obvio que en estas fechas la calle es el gran escaparate que hay que adornar para crear ese clima festivo.
¿Pero qué ocurre si los adornos van de la mano de unas cuantas bombillas que apenas dan luz? Que los comerciantes se asombran, y mucho más si no hay ni una triste bombilla. Navidad es sinónimo de una ambientación alegre y colorida. Los comerciantes consideran que un «desastre» en el alumbrado ornamental puede reducir el negocio hasta un 20%. Alguien ha pensado en las empresas de la iluminación? Sin fiestas patronales y con los carnavales suspendidos, ¿de qué comen?
Mi enhorabuena, como ex presidente y fundador de la primera Asociación de empresarios de la historia de La Laguna, a Luis Yeray Gutiérrez y su grupo de gobierno. Bienvenida la decoración navideña, una fiesta de carácter familiar y entrañable que podríamos celebrar con más tristez, si las calles no nos invitaran a tener fe en el futuro.
