Las fiestas de Tejina en la memoria (VII): La Parroquia de San Bartolomé de Tejina (I). Por Julio Torres

En la sentencia dictada por el Dr. D. Francisco Martínez de Ceniceros, Obispo de Canaria, poniendo fin al pleito entre los vecinos de Tegueste el viejo, Tejina y Punta del Hidalgo, de un lado, y los beneficiados de La Concepción de La Laguna, Dr. Juan Fernández y Lcdos. Melchor López y Luis Navarro, de otro, se dice: “fallamos que habiendo visto por nuestros propios ojos la distancia que hay de los dichos dos lugares por estar muy repartidos y derramados y distantes de esta ciudad (…) deben tener un cura que pueda decir dos misas una en la iglesia de San Marcos de Tegueste el Viejo y otra en San Bartolomé de Tejina (…) Mandamos a los dhos ves. que están obligados a dotar de renta compete. para el aceite de la lámpara del Santísimo Sacramento y proveer de Sagrario, custodia y relicarios, palio y demás necesario (…) Cometemos al Dr. D. Luis Vays de Salazar mi provisor y arcediano de Canaria en nuestra Catedral para que lo visite y vea (…) pero como podría ser haber diferencia entre los dichos lugares de Tegueste el viejo y Tejina sobre en cuál de las dos iglesias se pondrá el Santísimo Sacramento, mandamos que entre sí se concierten y no concertándose se ponga en la que pareciera al dicho Dr. D. Luis de Salazar”.
Comenta de la Rosa Olivera (1943) que se desconoce la fecha de este dictamen, pues la citada por Pereira Pacheco es errónea; según sus datos la sentencia fue dictada en La Laguna en torno a 1600.
Característico de las luchas entre los vecinos de Tegueste y Tejina es el episodio recogido por Pereira Pacheco (1818). La noche del Jueves Santo, los vecinos de Tejina lograron, hábilmente, quedarse a solas en el templo de San Marcos y obligaron a un fraile, residente en el lugar, a conducir el Santísimo a su iglesia, en réplica de la negativa de los teguesteros a dar cumplimiento al decreto fundacional en la celebración de determinadas festividades solemnes.
La distancia entre ambos templos y las continuas desavenencias entre los vecinos indujeron a su párroco, don Juan Afonso de Torres y Mota a solicitar del Obispo don Bernardo de Vicuña y Zuazo la completa separación de ambas jurisdicciones, que servirían dos sacerdotes; lo cual logra por decreto del prelado el 17 de noviembre de 1699. De esta forma, en 1700 toma posesión de la parroquia de Tejina don Manuel de Coronado y Moza, su primer titular.
La edificación de la iglesia debió tener lugar a fines del siglo XVI y por cuenta del vecindario. Inicialmente la formaba su actual y única nave, sin otro hueco que la puerta de entrada por su frente y seguramente la que hoy conserva en la pared del Poniente. La única ventana que da luz al coro se construyó con posterioridad (1792). Debió terminar en una capilla mayor de unos 5 metros, si bien desconocemos la forma de separarla de la nave, ya que su actual arco de medio punto es del siglo XVIII. Seguramente en esta capilla mayor, derruida al edificar la actual, estaban las únicas ventanas que tenía la iglesia.
La mencionada nave se hallaba cubierta con techo de madera a dos vertientes, hoy con cielo raso y seis tirantes apeinzados, única obra de carpintería que aparece al descubierto.
Su fachada, sumamente pobre, no ha sufrido alteraciones desde su edificación primitiva, salvo dicha ventana del coro. Su espadaña, en piedra desde la base, fue construida al tiempo que el resto del edificio.
El artesonado, característico de la época en que se realizó es de ocho faldones, sobriamente decorados de lazo como el almizate y el doble tirante. Lo realza especialmente el bordón labrado que recorre la base del alfarje.
El coro, construido en torno a 1792 se cayó en la noche de Reyes de 1906, reedificándose seguidamente.
Además de las imágenes que procesionan en Semana Santa, la iglesia conserva otras procedentes de la época de su fundación, como la de San Bartolomé y la de Nuestra Señora de la Encarnación, bastante estimable.
Entre las obras de orfebrería, destaca la lámpara de plata colgante, frente al altar mayor. Fue enviada de Indias de S.M. de limosna, y en 1738 se vendieron los candelaritos que tenía para comprar una colgadura para la capilla mayor. Los que tiene actualmente son modernos, de metal y sin valor artístico.
La custodia de plata sobredorada es obra de uno de los orfebres más destacados en la segunda mitad del siglo XVIII, Antonio Juan Correa Corbalán (1737-1789). Para su elaboración se usó la plata que había donado Bernabé Fernández de Armas, vecino de la ciudad de Cuba, tal y como reza la inscripción en su pie.
El actual sagrario de plata repujada fue obra de don Rafael Fernández Trujillo.
