Las Fiestas de Bajamar en el recuerdo (La Laguna) (II). Por Julio Torres

Además de para los naturales de este pintoresco pueblo norteño, las fiestas de este pueblo marinero han sido de gran tradición para los laguneros que lo ocupan todos los veranos desde finales del siglo XIX. Las Fiestas de Bajamar en honor al Gran Poder se remontan, como ya hemos dicho, al año 1914; por lo tanto están próximas a cumplir su primer centenario. Pero el transcurrir del tiempo, como no podía ser menos, ha provocado que aquellas fiestas de antaño con procesión y baile de la víspera, a la luz del farol, con ventorrillos y parrandas, dieran paso a otra época de turismo y veraneantes en masa.
Sin embargo, perdura esa tradición consuetudinaria, según la cual, en el mes de agosto, cuando charcas y piscinas, roquetes y rocas rebosan de naturaleza, reposo e idilio frente al mar, Bajamar, refugio de marinos y pescadores, entre sus bajíos hace sus Fiestas, que son al mismo tiempo que religiosas, estivales, marineras, culturales y gastronómicas.
Cuando se habla de las Fiestas de Bajamar, no se puede olvidar su carácter especialmente culinario, pues fue en 1969 cuando se confeccionó la primera paella monumental de la Isla de Tenerife y del mundo, de la cual comieron cinco mil personas; pocos años después, en 1973, se dobló el número de participantes gracias a la eficaz actuación del incansable, infatigable y muy buena persona que fue Tomás Morales: fueron diez mil comensales los que disfrutaron de la paella que con su inmenso tesón preparó.
