El coronavirus deja también sin fiestas a La Verdellada este verano

Este fin de semana La Verdellada celebraría la Fiesta Grande con el destacado acto de la Bajada del Diablo
La Bajada del Diablo en La Verdellada es un acto cultural donde se escenifica el triunfo del bien sobre el mal, a semejanza a la representación del propio escudo de la ciudad de La Laguna entre San Miguel y el Demonio.
Son muchos los pueblos de Canarias que viven sus particulares libreas, en las que como nota general, se representa el triunfo del bien sobre el mal, en una mezcla de paganismo y religiosidad muy común en la mayoría de las tradiciones populares de nuestra cultura cristiana. Pueblos como El Palmar, Tijarafe, Güimar o La Verdellada, celebran en su calendario festivo una representación de librea dónde el “Diablo” es el principal protagonista. En estos casos hablamos de unas libreas muy pintorescas y paganas que contrastan, con las otras más teatrales o cultas, como son las de Valle Guerra o Tegueste, dónde el principal protagonismo se lo lleva la Virgen en escenas históricas de la batalla de Lepanto y sin Diablos por medio.
En el caso de La Verdellada, se trata de la “Bajada del Diablo”, una actividad recuperada hace unos 20 años con la colaboración inicial de la Agrupación Folklórica Universitaria, pero que con los años ha ido cogiendo una fama y capacidad de convocatoria digna del espectáculo que ofrecen cada año los Verdeños. Se trata de una mezcla de fuego, color, baile, teatro y, también en este caso, religiosidad, ya que se representa la llegada del día grande de las fiestas de la virgen, la imagen de la Inmaculada Concepción, representada en La Verdellada con su patrona, Nuestra Señora de Lourdes.
Así pues, la Bajada del Diablo, se ha convertido en los últimos años en el acto más singular y cultural de las Fiestas Patronales de La Verdellada en honor de Nuestra Señora de Lourdes, por su trasgresión artística en la noche más intensa de las fiestas del barrio lagunero. El acto, que es en definitiva la representación de la librea, de orígenes muy antiguos en la cultura popular canaria, viene a mostrar el triunfo del bien sobre el mal con la entrada en el día grande de las fiestas, fijado tradicionalmente en el primer domingo de agosto.
Este acto cuenta con cinco escenas importantes. La primera representa la suela del Demonio, que figuradamente se encuentra en la aljibe de la Casa del Barco. En la segunda escena, al inicio de la bajada desde la Casa del Barco hasta la Plaza Mayor, que se realiza por la calle Francisco Afonso Carrillo, se representa la condena del Diablo por parte del Árcangel San Miguel (el escudo de La Laguna), que lo encamina a seguir su recorrido danzando calle abajo entre duendes, animales del bosque y fuegos de véngalas, atrayendo a su paso todos los males del barrio.
Durante este recorrido, se representa la tercera escena, en la que el Diablo enseña con fuego y mucho ruido esa presencia maligna, entre otros elementos con la traca valenciana de más de 100 metros de largo que es prendida a su paso. En la cuarta escena, una vez el Diablo llega a las puertas de la Plaza Mayor, se representa su derrota, con la espectacular representación teatral y aérea del cielo, donde se representa el definitivo triunfo del bien sobre el mal. Y por último, la quinta escena es la prendida del propio Diablo con más fuegos de artificio en señal de su derrota, que dotan la velada del misticismo que merece.
