«Sarampión: ¿es posible que regrese?» (y II), por Conrado Rodríguez-Maffiotte

Y un problema: los movimientos antivacuna

Es bien conocida la historia del médico británico Andrew Wakefield quien en 1998 publicó en la prestigiosa revista médica The Lancet un artículo relacionando la vacuna MMR o triple vírica con el autismo. A partir de esos momentos se produjo en el Reino Unido y en buena parte del mundo una reacción contra la vacunación en general que ha ocasionado brotes de importancia variable con consecuencia de muerte para no pocos pacientes. Wakefield fue expulsado de la Organización Médica Colegial de su país y el artículo en cuestión fue retirado de la revista al demostrarse que su autor tenía intereses económicos para la producción de vacunas alternativas a la MMR.

Este movimiento antivacuna no es nuevo y tiene un precedente en la denominada Leicester Anti-Vaccination League – surgida en 1869 en aquella ciudad inglesa – cuando miles de personas protestaron contra el uso obligatorio de la vacuna antivariólica por diferentes motivos (religiosos, sociales, políticos o simplemente por creer que era causante de muertes a los que se vacunaban). El clímax llegó en 1885 con protestas masivas que, entre otras cosas, hicieron que de ser obligatoria se pasara a que, por razones morales, las personas pudieran no vacunarse, aunque la notificación de diferentes enfermedades infecciosas era obligada. Las consecuencias, aunque al principio no fueron muy notables, no se hicieron esperar y en pocos años la viruela volvió con fuerza en diversas ciudades británicas, incluyendo la propia Leicester. Más o menos al mismo tiempo, en 1873-1874, se produjo una campaña similar en Estocolmo (Suecia) que hizo que la vacunación contra la viruela cayera hasta el 40% lo que trajo como consecuencia un estallido de la enfermedad en esos años que tuvo carácter grave con numerosos casos y muertes.

Desde los últimos años del siglo pasado y a lo largo del presente se ha observado un aumento del número de padres que rechazan vacunar a sus hijos por la creencia de que la inmunidad natural prevendrá la enfermedad, el miedo a los efectos secundarios de las vacunas, el pensar que muchas de las vacunas no son efectivas al 100%, etc. Eso ha hecho que la tasa de vacunación haya disminuido en algunas regiones y países de modo alarmante poniendo en riesgo no solo la salud de los hijos sino también la de la comunidad a la que pertenecen. Este hecho ha propiciado la aparición en diferentes lugares de brotes de importancia variable de enfermedades como sarampión, tosferina, difteria o poliomielitis. Veamos los más importantes brotes de sarampión en los últimos años:

  • Holanda (en el seno de una comunidad religiosa), Reino Unido e Irlanda en 2000, por disminución de las tasas de vacunación.
  • Polio, sarampión y difteria en Nigeria desde 2001, originado por líderes religiosos con sospechas frente a la medicina occidental lo que hizo caer la tasa de vacunación. Muy graves fueron los brotes de sarampión (con más de 20000 casos y casi 600 muertes) y poliomielitis (Nigeria se convirtió en foco principal de la enfermedad con más de la mitad de casos registrados en el mundo).
  • Estados Unidos (desde 2005), afectando a Indiana al comienzo por negativa de muchos padres a vacunar a sus hijos. En 2013 los focos eran New York, Carolina del Norte y Texas. En 2014 el foco estuvo en Disneyland (California), con origen en visitantes filipinos, que luego se extendería dando lugar a la primera muerte por la enfermedad en 12 años en aquel país. Otros brotes fueron los de Minnesota (2017) en niños de origen somalí no vacunados; New York (2018-2019) en una comunidad judía ultraortodoxa; y en el estado de Washington (2019).
  • Swansea (Gales, Reino Unido), 2013: debido al debate sobre la vacuna MMR esta cayó en una proporción del 30% en aquella ciudad lo que produjo un aumento del número de casos con resultado de una muerte. En 2017 apareció otro brote en Newport.
  • Rumanía (2016). En septiembre de ese año, por el tan debatido tema de la MMR y la drástica reducción en su aplicación, se produjo un estallido de la enfermedad que se ha extendido hasta hoy con más de 15000 casos y unas 60 muertes.
  • Samoa (Polinesia, Oceanía), 2019: la muerte el año anterior de dos niños poco tiempo después de recibir la vacuna motivó una caída de la tasa vacunal propiciando un brote con 5000 casos y más de 70 fallecimientos.

Está claro que el mayor logro de la medicina ha sido su capacidad para prevenir enfermedades infecciosas que en el pasado fueron responsables de la muerte de cientos de millones de personas en todo el planeta. La viruela ha sido erradicada desde 1980 y otras enfermedades como polio, sarampión o tosferina, por citar solo algunas, han estado o están a punto de ser erradicadas también. Sin embargo, los movimientos contra las vacunas están poniendo en serio riesgo el poder alcanzar esa meta. Hasta tal punto es así que, en 2019, la Organización Mundial de la Salud (OMS) incluyó a estos movimientos entre las diez peores amenazas para la salud pública mundial junto con el cambio climático, el aumento de enfermedades no transmisibles, los movimientos migratorios o la contaminación, entre otras.

Conrado Rodríguez-Maffiotte Martín

Director del Instituto Canario de Bioantropología y del Museo Arqueológico de Tenerife (Organismo Autónomo de Museos y Centros-Cabildo de Tenerife)

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