«Momias guanches en el destierro» (I), por Conrado Rodríguez-Maffiotte Martín y Mercedes Martín Oval

Los cuerpos momificados de los aborígenes de Tenerife, los guanches, han sido un foco de atención y atracción permanente para los habitantes de nuestra isla, visitantes, y científicos locales y foráneos. Desde el mismo momento en que concluyó la conquista esa fascinación por las momias de nuestros indígenas ha hecho que muchas de ellas acabaran en lugares a donde nunca debieron llegar, tanto dentro como fuera de Tenerife. Es una larga historia de expolio y saqueo continuado hasta que, ya bien entrados en el siglo XX, se puso remedio por medio de una serie de leyes cuyo objetivo era la protección de ese invaluable patrimonio.

Es curioso, por otra parte, que como siendo objeto de admiración y curiosidad, al mismo tiempo que una fuente de conocimiento de gran importancia sobre aquella sociedad, las momias guanches no fueron estudiadas desde el punto de vista científico hasta las dos últimas décadas del siglo pasado. En efecto, las momias siempre fueron observadas y analizadas con la información proporcionada por las fuentes históricas (crónicas de la conquista e historias posteriores, siendo las más conocidas las de Torriani, Espinosa, Abreu Galindo o la del inglés Thomas Nichols, todas de los siglos XVI y XVII, y, ya en el XVIII, la obra de referencia, sin duda, es la de Viera y Clavijo, por citar solo algunas). Por otra parte, los restos momificados siempre quedaron rezagados con respecto a la investigación tradicional de la antropología física, la raciología, realizada sobre cráneos y huesos para tratar de conocer la adscripción de aquella población, sus orígenes, sus semejanzas con otras poblaciones vecinas o más o menos cercanas o su pervivencia en la población actual. Investigaciones sobre dieta y nutrición, demografía, actividad física, patología y epidemiología, parasitología, genética, estudios de imagen, etc solo se comenzaron a realizar de forma sistemática a partir de finales de los años 80 con motivo del desarrollo del llamado Proyecto CRONOS. Bioantropología de las momias guanches entre 1988 y 1992 que culminaría con la celebración del I Congreso Mundial de Estudios sobre Momias y la exposición Momias. Los secretos del pasado, organizado por el Museo Arqueológico de Tenerife. La información obtenida de estas investigaciones y estudios posteriores ha sido fundamental para comprender aspectos fundamentales de aquella cultura que no se tenían anteriormente.

No se sabe con exactitud cuátas momias fueron descubiertas, cuantas fueron a parar a manos de ciudadanos de estas islas, cuantas se destruyeron (aunque parezca mentira, muchos de los restos de estos valiosísimos testigos del pasado de Tenerife fueron destruidos por razones que nos son difíciles de entender), cuantas terminaron en museos, gabinetes, universidades u otras instituciones de fuera del Archipiélago Canario y cuantas terminaron perdiéndose para siempre en el abandono y el olvido. Sí sabemos que estas fueron prácticas habituales desde el siglo XVI hasta finales del XIX e incluso comienzos del XX.

Haremos aquí un recorrido para adentrarnos en el paradero de aquellas momias guanches que fueron, expoliadas, saqueadas – sacadas de Tenerife – terminando en diferentes lugares del planeta como meros objetos curiosos más que como auténticas joyas del pasado insular y fuente de conocimiento científico … con honrosas excepciones.

Comenzaremos con el caso más conocido, el de la momia guanche del Museo Arqueológico de Madrid. Se trata de un varón adulto, con una estatura superior a 1,70 metros, y que presenta un extraordinario estado de conservación (para nosotros, se trata de una de las momias mejor conservadas del planeta). Fue encontrada en el Barranco de Erques, entre Arico y Güimar, y enviada a la capital española como regalo a Carlos III (1716-1778). En 1776 se encontraba en el Real Gabinete de Historia Natural para posteriormente, ya en el último tercio del siglo XIX, ser trasladada al recién creado Museo Anatómico del Dr. Pedro González Velasco (famoso catedrático de cirugía de la Universidad de Madrid) que con el tiempo pasaría a denominarse Museo Nacional de Antropología, en Atocha. Desde esa ubicación sería trasladada al renovado Museo Arqueológico Nacional en diciembre de 2015 … y en Madrid continúa a pesar de los intentos de restitución por parte de las autoridades insulares tinerfeñas comenzados en 1976 y que continuarían en la década de 1990 y a lo largo de lo que va de siglo. Este excelente ejemplo de momificación guanche ha sido estudiado recientemente por un equipo multidisciplinar que presentó sus resultados en el Congreso Mundial Extraordinario de Estudios sobre Momias celebrado en mayo de 2018 en Santa Cruz de Tenerife (…).

Conrado Rodríguez-Maffiotte Martín, Director del Instituto Canario de Bioantropología y del Museo Arqueológico de Tenerife

Mercedes Martín Oval, Técnico Superior del Instituto Canario de Bioantropología

MUNA, Museo de Naturaleza y Arqueología

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