«¿Qué nos cuentan los búnkeres costeros de Tenerife?» (I), por Cristian Igor Raya

Foto de antes de la guerra del mercante «Charlotte Schliemann». Llegó a Las Palmas el 02/09/1939 procedente de Aruba (Venezuela) con 10.800 Tn de petróleo http://forosegundaguerra.com/viewtopic.php?t=18827
Las Islas Canarias tienen un amplio e interesante repertorio de acontecimientos históricos que han dejado tras de sí, huellas en el Patrimonio Histórico, ya sea de forma material o inmaterial. Estos Bienes Patrimoniales conservados nos proporcionan un ámbito destacable para el encuentro con el relato histórico. Es el caso de la red de Castillos que podemos localizar en la mayoría de las islas. Ejemplos como, la Torre del Conde en San Sebastián de la Gomera, el Castillo de San José en Arrecife (Lanzarote), el Castillo de La Luz en Las Palmas de Gran Canaria o el Castillo de San Cristóbal en Santa Cruz de Tenerife. Estos son algunos de los grandes baluartes, que, unidos a baterías costeras, guarniciones y otras infraestructuras…, tenían el encargo de defender las Islas Canarias hasta el siglo XIX y principios del XX de ataques piráticos o de misiones de invasión por parte de potencias colonizadoras, que buscaban la posición geoestratégica de las Islas Canarias.
Pero en el tránsito del siglo XIX al siglo XX, Europa, como una hoya a presión, con sus grandes potencias coloniales a punto de entrar en conflicto, desencadenará la I Guerra Mundial, tras la cual, nuevos ideales políticos, económicos y sociales consolidarán nuevas realidades en diferentes países europeos, hacia corrientes totalitarias y contrarias a los sistemas políticos de sus regiones. Un ejemplo de ellos, es el triste suceso que todos conocemos, durante los años 1936 a 1939, de la Guerra Civil Española, cuyo final dejó a España con una dictadura de 40 años. Paralelo a este suceso, otras potencias totalitarias como Alemania e Italia, que habían dado soporte al régimen franquista durante la contienda civil, dan los primeros pasos hacia lo que sería el estallido de la II Guerra Mundial.
A pesar de la teórica neutralidad de España en la II Guerra Mundial, esta mantuvo un apoyo tácito tras la pseudobeligerancia oficial con las fuerzas del Eje, tema que comentaremos más adelante. Entonces se barajaba tanto dentro como fuera del país, la posibilidad de una invasión aliada a Canarias, y, por el aquel entonces, el Capitán General de Canarias, el Teniente General Serrador, preparó en 1941 un plan de defensa de las islas denominado “Defensa a toda costa”. Su finalidad era la protección de las islas capitalinas (Tenerife y Gran Canaria) y el rechazo ante cualquier desembarco con tentativa de invasión de las fuerzas británicas o americanas (Noriega Agüero, 2016).

El U167 frente a Morro Besudo, después de salir a la superficie. allí permaneció varios días mientras se le hacían reparaciones a las brechas para su posterior traslado a Las Palmas GC. (Foto: Archivo Santiago Guillén – http://www.u-historia.com/ )
Hay que recalcar que este sistema de defensa poseía unas condiciones precarias a causa de la antigüedad de las piezas de artillería que se instalaron, algunas incluso del siglo XIX. Este plan defensivo, “Defensa a toda costa”, ampliaría los trabajos que se venían realizando desde el inicio de la II Guerra Mundial. En nuestro caso nos centraremos en Tenerife donde se estaba llevando a cabo una agrupación de las defensas costeras, tanto de hombres (34.000 en Canarias en 1942) como de material militar, desartillando algunas bases que se consideraban innecesarias para la defensa y trasladándolas a otros espacios como la Batería de la Quinta Roja en Santa Úrsula, la Baterías de San Andrés o la Batería de los Moriscos ubicada en Hoya Fria. Además, estas baterías costeras se complementaron con un despliegue a lo largo del litoral tinerfeño, de una serie de destacamentos artillados con piezas de campaña antilanchas y antitanques, localizadas en San Andrés, Escollera del Bufadero, Candelaria, el Porís, El Médano o los Cristianos. Algunos de estos espacios aún siguen en pie y están presentes en las costas de Tenerife, como la Batería de la Quinta Roja, la Batería de los Moriscos o algunos nidos de ametralladoras en el Médano. Bienes patrimoniales de carácter militar de época contemporánea, que nada tienen que ver con la estética de los catillos de siglos pasados, pero que contienen elementos de nuestra historia próxima que no solo esconde un aspecto militar o defensivo, sino relatos o acontecimientos como los que comentaremos en adelante (Noriega Agüero, 2016).
A modo de síntesis, todo este entramado defensivo tenía la función de proteger Canarias ante el miedo a una invasión por parte de los británicos o americanos, pero ¿por qué esta protección si supuestamente España era un país neutral en la II Guerra Mundial? Como comentamos, este papel de no beligerancia tomada por Franco, era una manera de ganar tiempo para decidir si entrar en la contienda o no, pero durante los primeros años del conflicto, España dio ayuda a las fuerzas del Eje aportando tropas, como la División Azul, que luchó en el frente oriental, permitiendo el abastecimiento a navíos o submarinos o dando protección a náufragos alemanes e italianos en diferentes puertos españoles, entre los que estaban los del archipiélago, incluidos dentro del plan de abastecimiento de la Kriegsmarine. Canarias era una de las 4 áreas establecidas en este plan, la denominada Etappe Kanaren, cuyos puertos principales eran, el de Santa Cruz de Tenerife y su responsable el cónsul alemán honorario Jacob Ahlers y el puerto de la Luz, cuyo principal hombre de confianza era Walter Vogel, gerente de la casa Woermann
Aunque Canarias históricamente fue un lugar estratégico para el tráfico marítimo, durante la guerra, el frente de la contienda quedaba muy lejos, ya que el grueso de los choques que se producían en el mar solía ser entorno a las costas norteafricanas, estrecho de Gribaltar o el Canal de la Mancha. Pero esto, no fue un impedimento, incluso se convirtió en una ventaja, para que se produjera ese abastecimiento de suministros a la Kriegsmarine (Alemania) y la Regia Marina (Italia), lo que provocó durante estos primeros años, en concreto de 1940 a 1943, que hubiera un tránsito de patrullas francesas, británicas o americanas por las inmediaciones de las Islas Canarias (…).
Cristian Igor Raya González
Técnico de Patrimonio por el programa INSERTA en el Museo de Historia y Antropologia de Tenerife
