Cocina pre carnaval: Calamares a la romana «a la carnavalera»

Calamares rebozados y fritos… así de sencillos son los tradicionales calamares a la romana caseros, y así de buenos
Para hacer estos calamares a la romana caseros puedes trabajar con calamar fresco o bien con calamar congelado, la limpio y entero, o incluso partido ya en anillas. El resultado puede ser igual de bueno. Si tienes un calamar fresco, lo primero que debes hacer el limpiarlo perfectamente, retirando las patas y ojos, sacando todos sus interiores, retirando la pielecilla exterior y sus aletas. Una vez que el tubo esté perfectamente limpio pártelo en anillas, como de un centímetro de grosor.
Coloca las anillas del calamar en un bol amplio y cubre con leche. Mete en la nevera y deja reposar durante al menos media hora. Si trabajas con calamar congelado, déjalo descongelar también en leche. Este paso sirve para blanquear los calamares y para que queden un poquito más tiernos.
Pon la harina y la levadura sobre otro bol. Añade la cerveza y mezcla con la ayuda de unas varillas hasta obtener una mezcla homogénea.
Separa la clara de la yema del huevo. En esta receta no usaremos la yema, pero no la tires, que puedes aprovechar en otra elaboración. Bate la clara del huevo a punto de nieve con la ayuda de unas varillas eléctricas… o a mano, con un poco más de esfuerzo. En cuanto esté bien firme, incorpora la clara montada a la mezcla de harina, levadura y cerveza con cuidado y haciendo movimientos envolventes para que la clara no se baje.
Seca muy bien los calamares con ayuda de papel de cocina absorbente y enharínalos ligeramente.
Acerca una sartén al fuego con abundante aceite. Ve mojando los aros de calamar en el rebozado y ve añadiéndolos a la sartén en cuanto el aceite esté bien caliente.
Ve haciéndolos por tandas para que no baje la temperatura. Y a medida que van estando doraditos por todos los lados, ve sacándolos a un papel absorbente para retirar el exceso de aceite.
Sirve tus calamares a la romana caseros recién hechos, en una bonita fuente. Acompaña con un trozo de limón porque hay a quien le gusta exprimir unas gotas de limón por encima. ¡Al ataque!.
