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El 11 de septiembre de 1915 se inaugura el teatro con la Fiesta de las Hespérides , acordada desde el 14 de agosto del año anterior. Organizada por el Ateneo, fue concebida como un “acto de fraternidad insular”, como…
“Un ósculo de cariño por el amor a la tierra, convirtiéndose el Ateneo de La Laguna en una San Jerónimo de Montserrat, donde no hace muchos años, por sentimiento análogo los vates de la Provenza y los de la comarca catalana se dieron un cariñosos abrazo, viéndose reunidos los escritores de ambas regiones románticas. En la Fiesta de las Hespérides se dieron este ósculo fraternal los poetas de Gran Canaria y los de Tenerife, simbolizando la paz de las Islas a los acordes de “Los cantos canarios” de T. Power (…) Fue este festival, dice un distinguido escritor (…) de Las Palmas [Suárez León] en “El Tribuno”: una íntima comunicación espiritual donde la Belleza y la Poesía como olímpicas deidades de un alto sentimiento de fraternidad, pasaron sembrando amores y efusiones en una triunfadora floración de paz. Es el sentimiento, más alto, más progresivo y más noble que hoy puede agitarse en el ambiente de las Canarias”.
Ossuna (1916: XVI)
En la programación del acto imperó, pues, el sentimiento regionalista, buscando la concordia entre las islas, vocación que “La Información” explicita, congratulándose de que “al fin sea un hecho esta obra de paz, de progreso y de cultura que el Ateneo se propone celebrar, con la aspiración de borrar viejos recelos”, y que alaba y acoge entusiastamente la prensa de la provincia de Las Palmas, como recoge el mismo periódico lagunero, en un artículo que reproduce de la revista “Florilegio”.
Animada, pues, por este sentimiento de hermandad insular, la Fiesta de las Hespérides consistió en una velada de carácter literario-musical, que utilizó la puesta en escena, que luego seria recurrente, del “siete”, de manera que las 7 islas estaban representadas por 7 señoritas a las que correspondían, respectivamente, 7 poetas:
Fuerteventura: Dama, Ángeles Machado Renshaw. Poeta, Luis Rodríguez Figueroa.
Gomera: Dama, Candelaria de Ossuna Benítez de Lugo. Poeta, Pedro Bethnecourt Padilla.
Gran Canaria: Dama, Mercedes Benito Rodríguez de la Sierra. Poeta, Rafael Romero.
Hierro: Dama, Blanca Rodríguez Salazar. Poeta, Ramón Gil-Roldán.
Lanzarote: Dama, Carmen Cabrera Topham. Poeta, Antonio Zerolo Herrera.
Palma: Dama, Eulalia Vandewalle. Poeta, Diego Crosa.
Tenerife: Dama, Olga Ballester. Poeta, José Tabares Barlett.
La inauguración oficiosa con la Fiesta de las Hespérides se desarrolló según el siguiente programa:
PRIMERA PARTE
I. Cantos Canarios por la Banda Municipal de Santa Cruz.
II. El Jardín de las Hespérides y Largo religioso de Hayden.
III. Discurso de Domingo Cabrera Cruz (Carlos Cruz).
IV. Aires de mi dama por Diego Crosa.
V. Racconto de Cavallería Rusticana por la señorita Matilde Martín.
VI. Poesía de Rodríguez Figueroa.
VII. Poesía de Antonio Zerolo.
VIII. Il re de Lahore por Néstor de la Torre.
SEGUNDA PARTE
I. Fantasía de Tosca por la Banda Municipal [de Santa Cruz].
II. Tenerife, poesía por don José Tabares Barlett.
III. Canción primordial por Pedro Bethencourt Padilla.
IV. Vissi D’art por la señorita Matilde Martín.
V. Poesía por D. Ramón Gil Roldán.
VI. Salmo del mar. Poesía por D. Rafael Romero
VII. Discurso del Senador Antonio Izquierdo Vélez que cierra la sesión.
Una “selecta concurrencia” llenó la sala, para presenciar un acto que derramó, en sentido literal, auténticos ríos de tinta tanto en los meses previos como en los posteriores. “Las plateas y palcos hallábanse ocupados por elegantes damas y bellas señoritas, que daban un alegre colorido a la fiesta”. Fue presidido por “las primeras autoridades. Entre ellas recordamos al Gobernador, señor Centaño, al general gobernador, señor López Herrero y al Presidente de la Audiencia” .
En su discurso, el presidente del Ateneo, Domingo Cabrera Cruz, “dedicó merecidos elogios al desprendimiento y patriotismo del propietario del nuevo teatro D. Antonio Leal, por haber dotado a La Laguna de tan espléndido edificio”. Finalizada “la solemnidad y durante el desfile de la concurrencia nuestra Banda municipal [de Santa Cruz] ejecutó alegres marchas frente al teatro, en obsequio del público. Después fue obsequiada en el hotel “Aguere” .
El decorado del Teatro “obra del conocido artista señor López Ruiz, fue muy elogiada” , ya que “ha pintado una decoración admirable, originalísima, que ha llamado profundamente la atención” por su “magnífico colorido, su rico efecto escénico, su perspectiva y primorosa composición artística”.
En días sucesivos, la prensa se ocupó de la Fiesta de las Hespérides, calificándola de “original, la primera en su género que se celebra en la Provincia” , y con elogiosos términos, como los que siguen:
“(…) No cabría en los estrechos límites del tiempo y el espacio de que disponemos, hacer una detallada y minuciosa reseña de esta fiesta por tantos conceptos memorable. Ni es necesario tampoco, pues son de sobra conocidos la mayor parte de los elementos que en ella tomaron par¬te: Domingo Cabrera, el entusiasta presidente de la culta sociedad; nuestros laureados poetas José Tabares Bartlett, Antonio Zerolo, Luis Rodríguez Figueroa, Diego Crosa y Pedro Bethencourt y Padilla (…),leyendo composiciones a la altura de su reputación y que el público acogió con grandes aplausos; el tantas veces aplaudido también D. Antonio Izquierdo Vélez nuestro simpático senador, y los predilectos artistas Matilde Martín y Néstor de la Torre, la primera demostrando grandes progresos”.
“Diario de Tenerife”, 13 de septiembre de 1915.
“El sábado por la noche verificose la inauguración del “Teatro Leal” de La La¬guna, con el espectáculo literario organizado por el Ateneo de dicha ciudad.
De esta población [Santa Cruz] subieron muchas personas, contribuyendo a la mayor brillantez del espectáculo.
El teatro estaba completamente lleno, dando a la sala hermosísimo aspecto (…)
En la fiesta tomaron parte, a más del presidente del Ateneo D. Domingo Cabrera que pronunció un discurso muy notable, la Srta. Matilde Martín, que ca¬da día avanza más en la carrera artística emprendida, D. Néstor de la Torre, que demuestra siempre lo bien merecidos que fueron los triunfos que obtuvo en la escena, los poetas D. Diego Crosa, D. Luis Rodríguez Figueroa, D. Antonio Zerolo, D. José Tabares Bartlett, don Pedro Bethecourt Padilla, D. Ramón Gil Roldán y D. Rafael Romero, que ya han obtenido más de una vez las ovaciones del público, D. Antonio Izquierdo Vélez, orador inspirado y brillante, y nuestra banda municipal, que tiene siempre recursos para hacer un papel brillante.
Para todos hubo ovaciones prolonga¬das. Felicitamos a los organizadores del espectáculo.
“El Progreso”, 13 de septiembre de 1915.
