25 Aniversario «La Laguna Patrimonio Mundial»: Los origenes de las fiestas de San Juan Bautista en La Laguna. Por Julio Torres

Todos los santos son buenos
y San Juan es el mejor,
porque éste tuvo la dicha
de bautizar al Señor.

Esta copla, que suele recitarse el día de San Juan, es muy significativa, ya que pone de manifiesto cómo para el pueblo San Juan es uno de los santos predilectos; la milagrosa imagen en torno a la que polarizan los más fervientes sentimientos religiosos y tradicionales costumbres, siendo venerado con fuego en la víspera y con regocijos populares y procesión en su día festivo.

La fiesta de San Juan, y más concretamente las hogueras, tiene sus orígenes en el culto al sol durante el solsticio de verano, cuyas prácticas y ritos, a pesar de las reiteradas e incansables predicaciones de la Iglesia, han sobrevivido congregándose en torno a dicha festividad.

San Juan Bautista fue uno de los santos más venerados en La Laguna, donde su festividad se remonta a los primeros años del siglo XVI; así, en 1506 el obispo Muros declara su celebración fiesta de guardar. En 1558, cuando el prelado Diego de Deza visitó la ciudad, prohibió, bajo multa de dos reales, que se obligara a trabajar en este día.

Sin embargo, podemos decir que la fiesta de San Juan alcanza mayor auge a raíz de la epidemia de landres o peste que azotó La Laguna, con una cifra de muertes que, según José de Viera y Clavijo, se aproximó a las 9.000 personas . La enfermedad penetró en la ciudad a través de unos tapices de Levante que trajo el capitán Lázaro Moreno, ornamentos que fueron desdoblados el día del Corpus para colgarlos de las ventanas y embellecer el trayecto procesional.

La enfermedad desapareció a raíz de las rogativas que hizo el pueblo a San Juan Bautista, el cual fue tomado como Patrono y Abogado de la Peste ante Alonso Cabrera Rojas, escribano mayor del Cabildo, el 25 de junio de 1582 .

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