25 Aniversario «La Laguna Patrimonio Mundial»: El Ateneo de La Laguna en los albores del siglo XX (IV). Por Julio Torres

El Gabinete Científico y Literario nace en 1883 con la intención de llenar el hueco dejado por “La Instructiva”, por lo que se pretende crear un centro científico y literario, con conferencias y debates. Cuenta entre sus socios con: Sebastián Álvarez, Patricio Perera Álvarez, Francisco Mª Pinto y José Tabares Barlett.
El Progreso se crea en 1895, diferenciándose de las anteriores por la no pertenencia de sus miembros a la élite cultural. Busca la formación de los jóvenes- la mayoría de sus asociados-, mediante conferencias y debates de aspectos de interés. Después de algunos cierres por motivos políticos, el definitivo sobrevino en 1897.
Aunque hemos hecho una breve reseñas de estas asociaciones por su relevancia para enmarcar debidamente el contexto cultural, de una u otra manera efervescente en el momento de creación del Teatro Leal, nos interesan más las asociaciones recrativo-culturales, pues éstas se centraban en ofrecer veladas de teatro, musicales, literarias y bailes.
El Casino de La Laguna se crea en 1848, en un principio como espacio para la aristocracia de la Ciudad, después también para los grupos económicos dominantes. Es digna de mención por ser la primera asociación recreativo-cultural que se crea en La Laguna, aunque sabemos pocos sobre sus iniciativas.
El partido liberal de La Laguna fundó, el 10 de enero de 1858, la sociedad “El Porvenir”, inicialmente como “centro de reunión de todas las clases obreras y de la juventud bullidora” (Rodríguez Moure, 1935: 285), aunque, poco a poco, fue haciéndose menos popular, para ofertar a sus socios un marco cultural y de ocio socialmente más exclusivo. Contó entre sus socios con: Sebastián Álvarez, Quintín Benito, Blas Cabrera, Alonso Castro y Salazar, Gaspar Darmanin, José Mª Pinto, Celestino Rodríguez Delgado, Valeriano Santos y Cámara, José Tabares Barlett, Antonio Zerolo o Elías Zerolo.
A pesar de su interesante y significativa labor musical y de la acogida que tuvieron los bailes que allí se celebraban, nos interesa destacar su actividad escénica, dada su importancia para La Laguna hasta que ésta contó con una infraestructura teatral adecuada.
La primera de sus veladas teatrales –muy frecuentes en esta sociedad- tuvo lugar el 25 de abril de 1859. Cabe destacar que la mayoría de dichas veladas fueron siempre protagonizadas por socios aficionados al teatro, lo que derivó en la creación de una sección de declamación en la sociedad. José de Olivera (1969: 138) describe así esta primera velada:
“Anoche tuvo efecto la primera presentación dramática con que se inauguró el teatro de aficionados de la sociedad del Porvenir. En las dos piezas y sainete que fueron representados, descollaron cuatro actores: D. Fernando Final, un chico de Fragoso, Pepe Gutiérrez y el chico de D. Vicente Hernández Oramas. Final estuvo bastante bien, aunque algo exagerado; el chico de Fragoso promete mucho; Gutiérrez muy aparente para papeles secundarios y grotescos y, sobre todo, el chico de D. Vicente, inmejorable para un papel de gracioso de poca fuerza. Cualquiera compañía de profesores pudiera envidiarlo por su finura, su naturalidad y su gracia, tanto en la dicción, como en las escenas mudas. También la música estuvo completa y la concurrencia brillante, aunque el local es demasiado corto”.
