25 Aniversario «La Laguna Patrimonio Mundial»: Avatares del Convento de San Miguel de las Victorias (I). Por.Julio Torres

El «destino» expresión politeísta con la que los antiguos se referían a ese «poder» que explicaba lo que, para ellos, era inexplicable quiso que el convento de San Miguel de las Victorias pasara a lo largo de Su historia por notables adversidades.

Sólo los laguneros mas acérrimos saben que «convento de San Miguel de las Victorias» es la denominación oficial de «El Cristo», más popular y último de sus nombres, pues, en palabras de Rodríguez Moure, aquél «sólo existe hoy en la historia o en algún documento antiguo; pues el vulgo lo designó desde luego bajo el de «San Francisco», sin duda por ser ésta la casa matriz de la orden franciscana en Tenerife, y todos, grandes y pequeños, ilustrados e ignorantes, lo conocen con ese nombre»‘.

Este convento y santuario cuenta en su historia con dos fatalidades de gran trascendencia.

EL ALUVIÓN DE 1713

El 24 de enero de 1713 un aluvión descargó su furia de agua y viento sobre La Laguna, anegando la iglesia y el convento y produciendo víctimas y daños incalculables sobre la población. Estos aluviones, aunque poco frecuentes, han dejado profundas huellas en la historia por sus efectos devastadores (recuérdese que uno similar, en 1826, se llevó al mar la Imagen de la Virgen de Candelaria).

Viera y Clavija en «Noticias de la Historia de Canarias» cuenta sobre este temporal que: «La noche del 24 de enero (1713) se señaló en la Ciudad de La Laguna por el diluvio que anegó el Convento Grande de San Francisco. Los religiosos escaparon casi de milagro con la Majestad Sacramentada y la insigne Imagen del Stmo. Cristo. Franqueóles el ayuntamiento mil escudos de sus propios y el hospital de San Sebastián para que se albergasen. mientras se reparaba el convento; pero ya se había recogido en las casas de los condes del Valle Salazar». Viera no parece estar muy seguro ni de dónde se hospedaron los frailes ni de qué ocurrió con la Santa Imagen, por lo que hemos de recurrir a las actas de la Esclavitud para esclarecer este hecho. En la sesión del 21 de marzo de 1716 podemos leer que: «Habiendo sucedido el diluvio y grande inundación de lluvias en este Convento y estar tan arriesgados sus edificios, se salieron de él (los frailes), y para tener más seguridad y habitación se entraron con licencias legítimas en el hospital del Señor San Sebastián desta ciudad, ALGO MÁS DE DOS AÑOS, con grande incomodidad (Lib. actas, fol.25 vto.). Convienen en este hecho tanto Rodríguez Moure como Buenaventura Bonnet y Reverón. Éste último afirma que si bien el Cristo de La Laguna no permaneció mucho tiempo en el oratorio de la residencia de los condes del Valle de Salazar -actual ruinas del Palacio Episeopal-, sólo el estrictamente necesario para que los frailes habilitaran su improvisada residencia. «lo que no admite dudas» es que el Santísimo Sacramento y la Santa Imagen fueron llevados en solemne procesión a dicho oratorio, como acredita el cuadro de grandes proporciones que, como conmemoración, mandó a hacer la familia.

Este lienzo representa el Sagrario, el Stmo. Cristo y al pie dos décimas a cada lado, alusivas al suceso. Permanecería hasta 1904 como titular del oratorio de las casas condales, pues, es esta fecha, Dña. María de la Concepción Salazar y Chirino lo donó, con motivo de las fiestas jubilares de la definición dogmática de la Pureza de la Santísima a Virgen, a la iglesia de la Concepción. Es de un artista anónimo, según B. Bonnet, «no ciertamente de los mejores, pero conocía la técnica del colorido». Rodríguez Moure atribuye las décimas que aparecen al pie -y que son objeto de nuestro t< soporte gráfico- «al conde de aquella fecha», es decir, D. Cristóbal Lázaro Salazar de Frías Abarca y Mendoza, afirmando que «no son muy buenas», aunque para B. Bonnet «es innegable que poseen un marcadísimo sabor de época».

Como puede comprobarse, en estos versos se han buscado analogías entre el hecho que conmemoran y un pasaje del Viejo y otro del Nuevo Testamento. El primero.

cuando el Arca Sagrada cayó en manos de los filisteos y, en vistas de los daños que ocasionaba, la devuelven a los hebreos, siendo depositada en la casa de Obedeón. El de Zaqueo se refiere a cuando Jesús, antes de entrar en Jerusalén, se hospedó en la casa de aquél pecador. Las palabras de Cristo dirigidas a éste, «hoy ha venido la salvación de esta casa», se repiten en los dos últimos versos de la 3ª décima.

La restauración del convento tras la inundación fue muy costosa.En esta mejora se amplió la iglesia, a lo que contribuyó la Esclavitud, siendo necesario solicitar del Cabildo la concesión del terreno.

También te podría gustar...